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Artículos

Geometría Sagrada

Arquitectura Biológica
Artículo #12.1 Bases generales de la Arquitectura Biológica
®Todos los derechos reservados. Autor del documento: Arturo Ponce de León para Psicogeometría México. Colaboración: Ninón Fregoso.Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto.

Extracto del libro "El Poder de la Vida en la Geometría Sagrada y la Arquitetura Biológica de Arturo Ponce de León y Ninón Fregoso" Adquierelo aquí

 

Los lugares donde habitamos son trascendentes para consolidar un embonamiento de fases, facilitar el proceso de implosión/explosión. La palabra Arquitectura proviene del latín architectura y del griego arkitekton (αρχιτεκτων), un arquitecto, o más específicamente un “maestro constructor”, es la combinación de αρχι, un jefe o líder y τεκτων, un constructor o carpintero.

La aplicación primordial de la palabra arquitecto es la de aquel que es capaz de construir un ambiente (idealmente un ambiente sano). El término denota el arte y la disciplina de crear un plan de cualquier objeto complejo o sistema. El término puede ser usado para connotar la arquitectura implícita o natural de las cosas, como las formaciones geológicas o la estructura de las células, computadoras, empresas, bases de datos. En cualquier caso, a la Arquitectura la vemos como un mapa subjetivo que compone los elementos de un sistema o estructura y busca preservar las relaciones entre todos sus elementos o componentes.

Sin embargo, el diseño de los espacios tiene implicaciones mucho más profundas de las que se le han atribuido. Mediante patrones de Geometría Sustentable, podemos definir qué función psicogeométrica vamos a darle a un espacio y generar ciertos estados emocionales o psicológicos en base a ello. La simetría determina la función y la función determina la forma. La Psicogeometría, las geometrías que subyacen en el universo, influencian la subjetividad y la objetividad. Tenemos que empezar a prestar especial atención a las geometrías, las formas estructurales arquitectónicas en las que vivimos, así como el lugar de ubicación geográfica y la influencia de los tiempos celestes, en los que son construidos nuestros espacios.

El principio asociado a la Arquitectura moderna y al diseño industrial del S. XXI es que la forma sigue la función, lo que pretende hacer que la forma de un objeto o edificio debe estar pensanda para el propósito que sirve. La frase proviene de Horatio Greenough, un escultor norteamericano, pero fue el arquitecto de la misma nacionalidad, L. Sullivan, quien la adoptó y la hizo famosa. El asistente de Sullivan, el arquitecto F. Wright, adoptó y profesó el mismo principio, sólo que ligeramente modificado hacia mayor libertad de expresión.

En la actualidad, la Arquitectura común está influenciada por el Movimiento del Diseño Metodológico que involucra a personas como el arquitecto vienés C. Alexander. Aquí se hacen relaciones de los espacios con aspectos comportamentales, ambientales y de las ciencias sociales para informar y transformar el proceso de diseño. La Arquitectura se ha vuelto un arte multidisciplinario que requiere de un grupo de especialistas cada vez más extenso.

Pero más allá de estilos arquitectónicos, el desarrollo más significativo en la Arquitectura ha sido el criterio de la sustentabilidad. La permacultura fue propuesta por el científico y naturalista australiano B. Mollison, quien puso las bases para el desarrollo de la Arquitectura Sustentable, también conocida como Arquitectura Sostenible, Arquitectura Verde, Edificios Verdes, Eco-arquitectura y arquitectura ambientalmente conciente. Esta forma de hacer arquitectura es un modo de concebir el diseño arquitectónico buscando aprovechar los recursos naturales de tal modo que esto pueda minimizar el impacto ambiental de las construcciones sobre el ambiente natural y sobre los habitantes. La Arquitectura Sustentable intenta reducir al mínimo las consecuencias negativas para el medio ambiente de edificios. El reto actual de la Arquitectura no es únicamente construir estética o funcionalmente, sino crear conciencia sobre el impacto ambiental y las consecuencias que tienen ciertos patrones geométricos en el comportamiento humano, en las emociones y en el desarrollo de la inteligencia.

En el contexto de la Arquitectura Sustentable surge la Arquitectura Biológica como la ciencia del diseño sustentable. La Arquitectura Biológica es el estado del arte para crear energía y maximizar la fuerza vital en la interrelación de los espacios y de los seres humanos que lo habitan. Es una serie de principios que determinan qué simetría o calidad de un campo eléctrico permite que las estructuras biológicas puedan prosperar. La premisa que sustenta la Arquitectura Biológica es que la vida responde mejor a los diseños y materiales que están en concordancia con la Naturaleza y evita las formas y los materiales dañinos, pues minan la carga electromagnética.

El concepto de Arquitectura Biológica es apuntalado por el investigador estadounidense D. Winter. En México, a partir de nuestra experiencia con la Psicogeometría, hemos desarrollado estas ideas con mayor profundidad para crear un corpus teórico robusto, funcional y detallado. Este postulado teórico descansa sobre tres principios: el uso de materiales biológicos y formas sustentables en la construcción, la aplicación de plantillas de Geometría Sustentable y la correcta lectura cosmo-telúrica del espacio físico, todo ello con fines de crear un capacitor biológico.

El concepto central que distingue a la Arquitectura Biológica es el concepto de capacitor biológico. Un capacitor es una estructura opuesta a la noción de acumulador. El capacitor está integrado por capas alternas de conducción y aislante, para ser capaz de llenar y vaciar continuamente el campo electromagnético. En electricidad y electrónica, un condensador, denominado con el anglicismo capacitor, es un dispositivo formado por dos conductores o armaduras, generalmente en forma de placas o láminas separados por un material dieléctrico que sometidos a una diferencia de potencial adquieren una determinada carga eléctrica. Este concepto es trasladado a la Arquitectura mediante la utilización de ciertos materiales que logran crear el efecto de diferencia de potencial eléctrico y lograr hacerle vivir a las personas mayor vitalidad en los espacios. Es profundo y complejo el retomar la sabiduría de la vida para poder diseñar y crear puntos de implosión/explosión que resuenen con las formas de la vida. Sin perder estética y funcionalidad, se crean plantillas geométricas que dominan los trazos subsiguientes en el diseño y se ajustan a los patrones que resuenan con quienes habitan tales espacios.

Pero… ¿Cómo saber qué formas son las adecuadas para qué persona? Puede hacerse mediante ciencia subjetiva u objetiva. En la ciencia subjetiva, encontramos la bardonavegación o los sueños lúcidos, experiencias mediante las cuales los símbolos se manifiestan desde el inconsciente. Por el otro lado, desde la ciencia objetiva podemos usar fenómenos de onda que asocien los patrones físicos y los relacionen con ondas sónicas, manifestadas sobre un medio conductor, tal como ocurre en las ondas cimáticas. Además se usan cálculos geométricos para transformar los mapas electromagnéticos, gravitacionales y de rayos gamma en formas y proporciones detalladas que regirán todo el proceso creativo de proyección arquitectónica.

Un acumulador, en electrónica, es similar a una pila, lo que hace es atrapar la carga eléctrica y no dejarla salir hasta que una fuente externa lo demande. La gran diferencia entre un capacitor y un acumulador es su funcionalidad. El capacitor, cuando se carga de energía eléctrica, se vacía automáticamente, mientras que el acumulador no lo hace. Si graficamos el movimiento del campo electromagnético de un capacitor durante un día, obtendríamos una forma de onda sinusoidal, una de las formas que utiliza la naturaleza para crear vida; mientras que si graficamos la constante de un acumulador, encontraríamos una pendiente hasta el tope máximo de capacidad de almacenamiento de la pila y después un estancamiento hasta que la fuente externa demande la energía contenida dentro del dispositivo. El capacitor, al tener una gráfica totalmente diferente, responde mucho más acorde con la vida, con la modulación y función de ésta. El vaivén de la onda sinusoidal se debe a que cuando se le inyecta energía, éste se carga, pero cuando llega a su punto máximo de diferencia de potencial, se descarga automáticamente.


La funcionalidad de nuestros cuerpos depende de nuestra capacidad para descargarnos de energía, por ejemplo, haciendo ejercicio y luego descansando para recuperar la energía perdida. El principio de la capacitancia tiene implicaciones psicológicas de elevada consideración. Un ser humano que se carga de emociones tiene que encontrar los medios necesarios para descargarlas una vez que llegó a su punto de máxima diferencia de potencial.

Por ejemplo, cuando uno ha leído muchos libros y hecho el proceso de ordenación, si se sigue el impulso natural, se tendrá la necesidad de compartir la información a manera de conocimiento, no la necesidad de guardarla hasta la muerte.

Psicológicamente hablando, cuando el ser humano no es un capacitor y se vuelve un acumulador, surgen todo tipo de enfermedades mentales. Pero no sólo en la psique sino en el soma, ya que el cuerpo está construido a partir de células que intercambian su información y su alimento por medio de una diferencia de potencial eléctrico que les permite mantenerse con vida. Cuando el funcionamiento es el adecuado, el impulso eléctrico de las neuronas se distribuye sin acumular nada a lo largo del sistema nervioso central. Pero cuando no lo es, los impulsos eléctricos no pueden distribuirse libremente y generan zonas nulas ya sea de memoria o de creatividad. Las personas que más comparten de manera orgánica (o sea, ordenadamente) son aquellas más lúcidas, más abundantes, más inteligentes. Quienes guardan todo para sí y acumulan secretos no podrán sino estancarse y paralizar su propia vida.

De hecho, la diferencia de potencial eléctrico, la diferencia que hay en el valor eléctrico entre una capa y la otra de un capacitor determina la intensidad, la fuerza del chispazo que genera la vida. La diferencia de potencial eléctrico entre el espermatozoide y el óvulo es del orden de los 400,000 voltios, como lo dice el Dr. Bardasano, médico español. Los opuestos se atraen ya que generan mayor flujo electromagnético, mayor flujo de vida. Y se atraen porque generan un vórtice de implosión que es producido por la fuerza de gravedad originada en sus estructuras fractales autorrecurrentes.

El fin último de la Arquitectura Biológica es el de crear campos de carga fractal que sean implosivos/explosivos. Un campo de carga es un espacio delimitado con cierta calidad de energía electromagnética, y este campo se vuelve fractal cuando cumple con la particularidad ser autorreferente. La ciencia de la implosión es la ciencia de la vida pues la implosión es una manera de congregar diferentes trazos, diseños y proporciones de manera tal que produzcan puntos de atención y esto genere espacios de mayor vitalidad por su comunicación con realidades de diversos planos y dimensiones espacio-temporales.

La mayoría de las construcciones actuales están pensadas bajo el diseño de lo que denominamos como acumuladores artificiales. Los espacios donde vivimos son acumuladores artificiales por las formas, los materiales y el diseño que se emplean en su construcción. Graficando el movimiento del campo electromagnético en un espacio pensado como un acumulador artificial, obtendríamos una línea recta descendente, pues la carga o fuerza electromagnética, que es equiparable a la vitalidad que hay en un espacio, decrece conforme avanza el tiempo.

Un espacio eléctricamente vivo es, en pocas palabras, un espacio donde el campo electromagnético puede renovarse de manera eficiente y, por ende, lograr una distribución adecuada de las ondas. Los acumuladores artificiales funcionan como jaulas de Faraday donde las construcciones se aíslan del benéfico campo de resonancia de la tierra (ondas Schumann, por ejemplo). Una jaula de Faraday provoca que el campo electromagnético en el interior de un conductor en equilibrio sea nulo, anulando el efecto de los campos externos.

Estos dos conceptos son cruciales para poder hacer auténticas transformaciones en los espacios. En un lugar construido como un capacitor biológico, las semillas germinan aproximadamente 33% más que en un espacio construido como un acumulador artificial. Imaginemos lo que nos sucede cuando vivimos en estos espacios: decrece nuestra fuerza de vida, nuestro campo electromagnético se achica y fragmenta, se mina la comunicación en el ADN, el campo gravitatorio no implota, la fractalidad se ha perdido. El concepto de fractalidad puede ser aplicable a diferentes escalas tanto en el diseño de interiores o en las plantas de conjunto como en el diseño de una región o una ciudad. Por ejemplo, la ciudad de Praga estaba dispuesta sobre el patrón de una rosa: espirales en torno a un punto cero implosivo.

Estos principios pueden ser aplicados desde el primer diseño de un plano hasta lugares ya terminados, por medio de una remodelación de interiores que permita elevar el nivel de fractalidad del lugar. El nivel de fractalidad se mide evaluando los materiales, disposición y orientación de la construcción en su conjunto.

El teórico suizo de la arquitectura, C. Jeanneret-Gris, también llamado Le Corbusier, con sus dos métricas, azul y roja, obtenidas a partir de cortes áureos de la altura de un ser humano sajón promedio y de la altura del mismo ser humano con la mano extendida, logró plasmar una innumerable cantidad de diseños con los rectángulos áureos que surgían a partir de dichos cortes, formado una compleja matriz. Imaginemos lo que se puede diseñar, construir y proyectar conociendo no sólo la aplicación de una matriz de rectángulos áureos, sino un conjunto de leyes, proporciones, constantes y formas que nos brinden la posibilidad de mayor riqueza de contexto, mayor abundancia en las posibilidades de actuar en los espacios: ahí se encuentra la riqueza de conocer el código de la vida.

Ahora analicemos la sacralidad de una construcción arquitectónica. ¿Por qué se consideran sagradas ciertas estructuras arquitectónicas? Lo sagrado, como lo hemos visto, está relacionado a lo sustentable, y lo sustentable es aquello que tiene alto índice de riqueza de contexto. La mayor riqueza de contexto la encontramos en aquellas estructuras que logran abarcar tanto el mayor rango de frecuencias de onda, como la anidación en proporciones dadas por las tres constantes matemáticas y las tres constantes geométricas, en múltiplos y submúltiplos, dispuestas bajo la concepción de las siete leyes psicogeométricas.

Se busca un punto de implosión/explosión en la Tierra y a partir de ahí se fija el centro vacío desde el cual toda la estructura va a desdoblarse siguiendo el mismo principio de la vida toroidal: el crecimiento simultáneo hacia todas direcciones. Las compensaciones de formas en espacios arquitectónicos ya terminados se pueden hacer en tres niveles: real, simbólico o imaginario. En lo real hay que hacer, físicamente, los cambios propuestos; en lo simbólico se utilizan representaciones que figuren esos cambios; y en lo imaginario, las áreas a resolver se visualizan con apoyo de imágenes auditivas, olfativas, gustativas, táctiles o visuales.

Ciertas culturas asumen direcciones cardinales y orientaciones generales favorables y desfavorables. La mayoría de estas están basadas en la historia geográfica de la cultura que favorece tal o cual disposición benéfica. Si a los chinos los atacaban por el norte, entonces, por asociación simbólica, las entradas al norte serán un lugar inadecuado para la salud. Si en India el flujo de comercio y riquezas se daba de norte a sur, entonces las entradas con esa dirección serán las más prosperas. Lo mismo ocurre en todas las culturas.

El primer nivel de simbolización es la imitación por fractalidad de las condiciones geográficas generales de un país, región o territorio. A partir de la geografía del terreno, se consideran las orientaciones favorables. Se mezcla la información de la Tierra con el Cielo para que, en su comunión como vesica piscis, pueda surgir la disposición arquitectónica de una casa o templo. Se busca crear un mapa cosmo-telúrico que contenga tanto la información de la tierra como la del cielo, rigiéndose las etapas de la construcción por el calendario cósmico. Una vez encontrado físicamente el punto cero en una área conectada con fuerzas retículares comandadas por cierta influencia platónica o arquimediana, se vincula el proyecto a una deidad basada en la cosmología o cultura a la cual se busca orientar el proyecto.

En la antigüedad, a partir de lo percibible físicamente, surge la cultura arquitectónica como imitación de las bonanzas de tal o cual montaña, cerro, valle, lago, animales, plantas, etc. La búsqueda de mantener las características de fuerza, vigor o salud de un terreno estaba determinada por la imitación de las características físicas del lugar. Sensiblemente, se buscaba orientarse en torno a los astros y al flujo electromagnético y gravitacional en la Tierra. La búsqueda eterna de la fractalidad surge a partir de la imitación de las formas geográficas en los proyectos arquitectónicos.

¿Qué ocurre cuando el proyecto no se deriva de la imitación de las características de la geografía y cosmología del terreno? Se diseña a partir de una cosmovisión, de los imperativos de cierta cultura, normalmente, los criterios religiosos que dicta el sabio, chamán o sacerdote del pueblo. Así surgen catedrales cristianas donde la planta de conjunto está basada en la interacción de tres círculos y la forma de la cruz. La creencia de que los tres círculos representan las tres fuerzas en el cristianismo y que la disposición en torno a dos rectas crean una cruz con corte áureo llevó a construir (por resonancia mórfica) con esas geometrías.

La interpretación de la geometría que se utiliza en los diseños arquitectónicos puede darse a partir de dos códigos: uno cultural y por tanto local; y otro natural y universal. En Psicogeometría, nos basamos en ambos criterios. Un círculo visto en plano con un punto central simboliza en 3D un toroide, aunque culturalmente puede representar una deidad. Un cuadrado en 3D tiene la estrecha relación con un cubo y con la cualidad de durabilidad del elemento tierra. Visto bajo la óptica de cierta cultura, el cuadrado puede representar los cuatro puntos cardinales, por ejemplo. La semiótica de las formas puede darse desde el criterio cultural contextual o desde el criterio natural universal. Ambos son importantes de considerar, pues ofrecen distintos niveles de lectura sobre una construcción. El primer criterio nos ofrece detalles que el segundo no lo hace, pero este último nos brinda el manejo real del flujo electromagnético en su relación tanto con la vida de quienes disponen del lugar, como del lugar por sí mismo.

En las construcciones actuales, donde se ha perdido el contacto con las formas geográficas, sólo se buscan las formas de mayor eficiencia, productividad y desempeño donde se ahorre en espacio aunque se sacrifique en fractalidad. La consecuencia de ello es el diseño de formas conceptuales artificiales. La imitación de estas formas como sustituto de formas naturales sustrae a las personas cierto grado de sensibilidad. Al abusar de formas cúbicas, las personas literalmente se incuban, se aíslan de su contexto por la razón única de que el cubo tiene proporciones basadas en octavas y no en relación áurea. En las ciudades, cada vez se vive más aglutinados, pero psicológicamente más aislados unos de otros.
El biocampo humano tiene tres cuerpos a diferentes distancias y es la proporción de cada cuerpo la que determina la relación geométrica y la influencia del lugar en las personas. Esto puede medirse con radiestesia o con aparatos científicos de suma sensibilidad al campo electromagnético como el IGA-1 (Indicador of Geopathic Anomalies) desarrollado en Rusia por el científico J. Kravchenko.

La relación de la forma principal de una construcción con la música, la escultura y la pintura aumentan el nivel de fractalidad de un espacio. ¿Por qué, antiguamente, un coro y los instrumentos de todo el templo estaban afinados en ciertos tonos y pensados para un espacio en particular? Porque lo que se busca es crear una resonancia entre las formas base del proyecto y las formas de onda que se tejen al momento de tocar dichos instrumentos. ¿Por qué la escultura de una deidad tenía ciertas proporciones que se encontraban relacionadas con las proporciones totales del conjunto? Porque hay una relación geométrica entre el terreno, la construcción y el arte que alumbra un espacio.

La Geometría Sustentable, la música y el color están esposados como una tríada indisoluble y hermanados en un cuarto vértice para formar un tetraedro en el punto cero de la construcción. Un ángulo es la relación que existe entre dos rectas y nos marca el grado jerárquico entre formas. Si a cada forma se le adjudica una deidad (por la relación entre el ángulo, el número de caras y los vértices), también se marca la jerarquía entre deidades y representaciones emocionales. Cualquier emoción puede graficarse y darnos una forma de onda que esté en directa relación con un pensamiento y un movimiento corporal. En la filosofía Sufi, el aspecto esotérico del Islam, se construyen templos dedicados al crecimiento interior donde se pone a prueba la capacidad de una persona para mantener su foco atencional en alta conciencia y no verse influenciado por la geometría, por la forma de onda que emana de ciertas construcciones y templos. Asimismo, en Egipto hay palacios y templos donde la geometría emana una forma de onda que dispara patrones conductuales y emociones como el miedo, la angustia, la felicidad, el éxtasis, el gozo y un amplio rango de emociones humanas.

Un pensamiento es una forma determinada por ángulos, mientras que la emoción es una forma de onda determinada por la dimensión sinusoidal y la coherencia de la misma. Lo que se pone en juego entre las formas arquitectónicas y las formas humanas es el biocampo. El biocampo es la irradiación de energía vital (energía también llamada orgon, prana, chi, shakti, etc.) de las estructuras orgánicas e inorgánicas. Todo irradia, todo comunica. Cada persona tiene una configuración especial en su geometría interna, la conciencia de cada persona está determinada por la preferencia de ciertas estructuras de pensamiento e inclinaciones de ondas emocionales. En muchas tradiciones antiguas, cuando una persona nace, se configura su mandala o forma geométrica, figura que le servirá como medio de acceso para su crecimiento material y espiritual.

Así como hay dos grandes escuelas de tradición en el mundo, la hermética y la distributiva, en la Arquitectura encontramos dos grandes corrientes de diseño: aquellas que se enfocan al principio hexagonal y tienen como fin ajustar o cerrar las estructuras, manteniendo encapsulado el biocampo humano por estar basadas en la razón argentum (1/2); y aquellas que basan su diseño en las formas pentagonales que abren y disponen la estructura hacia nuevos horizontes, permitiendo que las ondas se distribuyan infinitamente, hasta crear una cascada de frecuencias que semeja la forma de caduceo serpentino. En esta forma, el biocampo se desdobla a razón áurea (1 / 0.618).

Los principios de la Arquitectura Biológica son aplicables más allá del “estilo” o “técnica” que se utilice para el diseño de espacio o armonización de lugares. No importa la tendencia a la que esté enfocado el proyecto, la Geometría Sustentable es aplicada a cualquier tipo de forma y construcción, pues lo que utiliza son ciertos valores numéricos, proporciones, formas y retículas que pueden amoldarse a cualquier diseño en cualquier lugar del planeta.

El arquitecto irlandés M. Rice diseña una planta de conjunto a partir de la comunicación inconsciente de una forma geométrica básica por medio del sueño lúcido. De la forma base surgen los trazos necesarios para darle funcionalidad y estética al proyecto. Por ende, se puede hacer un diseño de interiores con miras a crear un capacitor biológico, o se puede usar la misma plantilla para diseñar un acumulador artificial, aunque ésta última es una empresa no recomendable para los tiempos por venir. Los hospitales modernos, desafortunadamente, son uno de los lugares donde menor inclusividad armónica existe y mayor contaminación electromagnética encontramos.







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