info
® Copyright 2000 - 2017, Psi cogeometría® y Arquitectura Biológica® son marcas registradas y protegidas por el uso de propiedad intelectual. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto. La distribución gratuita de esta información obedece al principio geométrico de "distribución perphecta" que se opone a las leyes neoliberales de acumulación del capital. Te agradecemos distrubuir nuestro trabajo con amor e integridad. Atte. Psicogeometría. Arturo Ponce de León y Ninón Fregoso.



/


Artículos

Geometría Sagrada

Artículo #3.4 Fuerza triple: psicotipos humanos en libertad, amor e individualidad vs. sexo, poder y dinero
 
®Todos los derechos reservados. Autor del documento: Arturo Ponce de León para Psicogeometría México. Colaboración: Ninón Fregoso.Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto.

Extracto del libro "El Poder de la Vida en la Geometría Sagrada y la Arquitetura Biológica de Arturo Ponce de León y Ninón Fregoso" Adquierelo aquí

El alma del ser humano se manifiesta por lo menos en veintidós psicotipos. Por ahora nos enfocaremos en los tres primeros caminos de desarrollo del potencial humano: el potencial físico, el emocional y el intelectual. En la medida en que se combinan los tres, dan origen a un siguiente camino llamado potencial espiritual. Pensemos cada camino como el vértice (el punto donde coinciden dos o más aristas de una figura geométrica), de una pirámide de base triangular: un tetraedro.

Los tres vértices del tetraedro, corresponden a lo que en diferentes tiempos y culturas se ha denominado como los tres ejes primordiales del desarrollo de la Conciencia. El estudio de las variaciones morfológicas de la especie humana llevó al Dr. Sheldon, psicólogo estadounidense, hacia los años treinta, a hacer una clasificación de tres divisiones sobre las formas corporales, que se originan durante el desarrollo embrionario de los sujetos: endomorfo, mesomorfo y ectomorfo. Tipologías básicas con una tendencia hacia las formas concretas que determinan lo que se conoce como el somatotipo.

Estos tres somatotipos corresponden a los tres vértices del tetraedro: motriz, emocional e intelectual. El potencial físico se relaciona con el tipo mesomorfo, el potencial emocional con el endomorfo y el potencial intelectual con el ectomorfo. En el potencial intelectual prevalece la estructura ósea, en el emocional el tejido adiposo y en el potencial motriz los tejidos musculares. Estas tres vertientes energéticas se manifiestan con los tres colores básicos encontrados en los órganos, vísceras y sistemas del cuerpo humano: rojo, amarillo y azul.

De la misma forma, Gurdjieff hablaba de tres aspectos básicos del ser humano: monje, faquir y yogui. Decía que eran “caminos” de realización del alma y que una persona “espiritual”, aquella que podía acceder a las capacidades superiores del ser humano, sólo podía serlo en la medida en la que desarrollara simultáneamente los tres caminos. Desde la Psicogeometría podemos comprender esto con mayor claridad. Los caminos representan los vértices del tetraedro. Hay tres caminos (vértices) pues parten de tres aristas, llamados puntos de gravedad en la filosofía del Cuarto Camino. El primer camino, el faquir, es lo motriz; el segundo, el monje, es lo emocional y, por último, el yogui es lo intelectual. El llamado cuarto camino es la conjunción de estas tres aristas en un nuevo vértice que forma el tetraedro.



Los elementos triádicos los encontramos también en la tesis, antítesis y síntesis de la dialéctica hegeliana. La dialéctica es un método de razonamiento, de cuestionamiento y de interpretación, que ha recibido distintos significados a lo largo de la historia de la filosofía. Es una técnica de razonamiento que procede a través del despliegue de una tesis y su antítesis, resolviendo la contradicción a través de la formulación de una síntesis final.

ambién encontramos la connotación tripartita en la filosofía hindú, relacionada con las tres corrientes nerviosas de la energía sexual en el cuerpo: Ida, Pingala y Sushumna. La naturaleza primordial, el estado natural o la constitución, es conocido en Ayurveda con la palabra sánscrita Prakruti. Ayurveda es un antiguo sistema de medicina hindú.

Los cinco elementos básicos, Tierra, Agua, Fuego, Aire y Éter, se manifiestan en el cuerpo humano en lo que denominan Tridosha, conformado por los tres humores o doshas: Kapha, Pitta y Vata. La relación con el tetraedro es directa: Vata, potencial intelectual; Kapha potencial emocional y Pitta, potencial motriz. Un balance perfecto Vata-Pitta-Kapha es esencial para las condiciones fisiológicas normales, y cualquier desequilibrio resulta en enfermedad. La constitución de cada persona es determinada en el momento de la concepción y viene de las permutaciones y combinaciones del Tridosha corpóreo o humores biológicos.

Cada dosha está formado por la combinación de los cinco elementos para crear las tres fuerzas dinámicas. Pitta es el vértice físico, mesomórfico, aquello que digiere, que viene del fuego para crear calor, luz y visión. Transforma los procesos químicos y metabólicos en el cuerpo, gobierna nuestra digestión y nuestra percepción de la realidad. A las personas con una sobrecarga en Pitta les disgusta el calor, les gusta el buen comer y tienen que aprender a moderar y organizar su temperamento. Son relativamente predecibles, rápidos y con temperamento que puede ser explosivo. Su complexión es media y musculosa.

El dosha Kapha es el vértice emocional donde predomina el elemento agua. Los tipos Kapha son más sólidos y pesados en su estructura, calmos de temperamento, compasivos, pacientes y orientados al trato humano emocional. Son lentos para actuar y para enojarse, pero tienden a ser obstinados. Con tendencia al sobrepeso, acumulan sus emociones en el tejido adiposo. El tipo Vata es el vértice intelectual, está formado por los elementos aire y éter. Son tipos muy verbales, aprenden fácilmente. Son variables, impredecibles en forma, modo y acción. Son entusiastas, imaginativos, pacíficos, tolerantes. Tienen una predominancia en la estructura ósea, con venas muy notorias en la piel, de piel seca y fría. Comen y duermen erráticamente y tienen una predisposición a la ansiedad, al insomnio y a la constipación.

Incluso el filósofo griego Platón hablaba de las tres partes del Alma: apetito, espíritu, razón. El apetito es no racional, no influenciable por creencias y busca la satisfacción del deseo, el hambre o la sed. El espíritu está orientado emocionalmente y es influenciado por las creencias del bien y del mal, algunas veces vive contradicciones emocionales que le parecen inconciliables. El tipo racional es intelectual, calculador, independiente y reflexivo. Además, Aristóteles describe estas tres partes como la vida vegetativa, sensitiva y racional. La vida vegetativa es la vida física, es la forma en la que identificamos a las plantas a través de la reproducción, el poder del cuerpo orgánico para recibir nutrientes, regulando la actividad, el crecimiento y los aspectos que determinan, metafóricamente, ser una planta que florece. La vida sensitiva es la vida emocional o la forma de vida animal que les corresponde a los mamíferos, a través de la respuesta selectiva a las sensaciones externas de color, sonido, olfato. Estas sensaciones externas producen dolor o placer al interior. Finalmente, la vida racional es la vida intelectual que se instala en el ser humano por su capacidad para hablar y para interactuar en el plano simbólico.

En la formación del Estado moderno se consideran tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. El poder ejecutivo propone leyes, es el aspecto intelectual de la tríada; el poder legislativo ve su viabilidad e implicaciones sociales como poder del vértice emocional tetraédrico; y el poder judicial, a quien le corresponde el vértice de la acción, las lleva a cabo. Comúnmente esto no sucede en la realidad pero así está planteado como modelo teórico en el Estado moderno.

En el psicoanálisis, fue J. Lacan quien explicó la constitución subjetiva como una estructura dinámica organizada en tres registros. Formuló los conceptos de lo real, lo imaginario y lo simbólico para describir estos tres nudos de la constitución del sujeto. Estos tres registros se encuentran imbricados según la forma de un nudo borromeo y él afirma que el desanudamiento de cualquiera de los tres provoca el desanudamiento de los otros dos. Esto es comprensible si lo trasladamos al plano de la Psicogeometría, donde el tetraedro ubica a cada registro en un vértice, siendo el registro de lo Real equivalente al potencial físico, el Registro Imaginario, al potencial emocional y el Registro Simbólico al potencial intelectual. Por supuesto, como nociones subjetivas, estas concepciones pueden tener connotaciones infinitas.

En la arquitectura del sistema nervioso central, específicamente en el cerebro, se reconoce el cerebro reptil que gobierna las capacidades motrices; el cerebro mamífero que gobierna las funciones emocionales, y el cerebro cortical que rige a las funciones intelectuales. Esta arquitectura la podemos comprender como si fueran capas de una cebolla que van sumándose para especializar las funciones que es capaz de realizar el ser humano. Si observamos el funcionamiento y la arquitectura del cerebro nos damos cuenta que tiene la forma y función de un toroide. Dos hemisferios engarzados por un cuerpo calloso, el vacío por donde fluye la mayor cantidad de información entre ambos.

Guna, en sánscrito, quiere decir “cuerda” o “lo que ata”, e implica la subdivisión de la realidad subjetiva y objetiva en tres cualidades o virtudes. La constante interacción entre las tres crea el cosmos manifiesto y no manifiesto, de acuerdo a esta filosofía. Las gunas en la filosofía hindú las encontramos en relación con el tetraedro pues cada uno de sus vértices corresponde a cada una de las tres gunas, siendo el cuarto vértice lo que se denomina la “iluminación”. Tamas, en la relación psicogeométrica con el tetraedro, es el potencial físico; Rajas, el emocional y Sattva, el intelectual.

Esta trinidad se manifiesta a lo largo y ancho del tiempo y de las latitudes en distintas culturas. Sin embargo, es una división conceptual meramente descriptiva y no corresponde a un modelo determinístico de la realidad, pues podemos encontrar que “en cada una de las partes se encuentra contenido el todo”. El tetraedro, al trabajar de manera dinámica en la psique, interrelaciona sus funciones con cada uno de los elementos que lo componen enriqueciendo la complejidad de la vida y sus múltiples relaciones.

La manifestación social de estos potenciales internos tiene relación con la creación de amor, de individualidad y de libertad cuando el movimiento energético es implosivo en la vida de una persona, y cuando el vértice del tetraedro está orientado hacia la tierra, la materia. El potencial motriz, la capacidad de movilidad o inmovilidad del cuerpo, se puede manifestar socialmente en el ejercicio de la libertad. La libertad, no así el libertinaje -hacer lo que el ego quiere-, es la capacidad de elección, conociendo las reglas que implica un orden determinado, asumiendo las consecuencias de la elección con responsabilidad (con la habilidad de ofrecer una respuesta). Este potencial se desarrolla mediante movimientos sagrados como artes marciales, yoga, tensegridad, tai chi, etc.

El potencial emocional se desarrolla mediante la música sagrada o sustentable y está relacionado con el amor. El amor es la irradiación suprema de emociones con un alto nivel de fractalidad. El amor no es una emoción, al igual que la libertad no es sólo una expresión motriz. Son nociones en un orden social, en relación con las formas de la psique, con las capacidades humanas. El amor implica habitar el vértice tetraédrico de la compasión. Amar es salir de la propia posición y ubicarse en la posición del otro.



En el último vértice del tetraedro se ubica el potencial intelectual y está relacionado con el estudio de la matemática o la Geometría Sustentable o Sagrada. La individualidad, ubicada en éste vértice, es la clara conciencia de saber quién soy y qué puedo, y quién no soy y lo que no puedo. La individualidad es el aroma único de un ser, su vocación, el ejercicio de sus capacidades intelectuales al servicio de su sociedad.

La individualidad, a diferencia del individualismo, es la diferenciación de los objetos en tanto su propio camino de ser mediante el ejercicio de su vocación. La vocación es un perfil cromosómico que puede ser potenciada si se suma a una educación oportuna recibida por la sociedad, la familia y la cultura. Finalmente, el potencial espiritual es el producto directo de la interrelación de estas tres fuerzas anteriores.

Este esquema básico nos hace comprender la razón pedagógica por la que una persona que busque el equilibrio en su conciencia tiene que entrenar de forma alternada sus capacidades motrices, emocionales e intelectuales para dar pie a un desarrollo espiritual, ofrecido como servicio social para generar un bien colectivo.

Observa cómo, si el tetraedro está “parado” sobre una de sus puntas, sobre su vértice, necesita un equilibro entre las tres fuerzas para mantenerse así y llevar esas fuerzas del Cielo a la Tierra, de lo sutil a lo material. Sin embargo, si una de las tres fuerzas que están ubicadas en cada esquina de la cara superior del tetraedro, no existiera o estuviese debilitada, el tetraedro simplemente se caería, para reposar sobre su cara, haciendo que su vértice apunte hacia arriba, cambiando la dirección de movimiento hacia un movimiento explosivo.

Las manifestaciones sociales de los potenciales motriz, emocional e intelectual, en su versión explosiva, son el sexo, el poder y el saber o dinero, respectivamente. El sexo, no así la sexualidad, (esta es la función vital, el supremo arte que atraviesa toda manifestación humana), es el uso de la energía motriz para dirigir y controlar los movimientos ajenos. El sexo, en su dimensión creativa, le entendemos como erotismo, mientras que el sexo en su aspecto destructivo es lujuria.

El poder, la acción emocional sobre las acciones emocionales de los otros, se manifiesta de dos maneras: como el poder para servir, el poder de ofrecer lo que creamos emocionalmente a otras personas, o en su dimensión destructiva, como el control de las emociones y acciones de los otros, como dictadura.

Finalmente, el saber -no así el conocimiento-, manifestado en nuestra sociedad como dinero, se puede entender como búsqueda de la avaricia y la acumulación, como el control de los conocimientos ajenos en su dimensión destructiva y de manera positiva, como la abundancia del dar y recibir información que permite materializar mayor abundancia. Es errado considerar que lo implosivo es “bueno” y lo explosivo es “malo”. Todos ejercemos o no ejercemos nuestros propios potenciales implosivos y explosivos. De hecho, si tú no lo diriges, alguien lo hará por ti. La política esta basada en el manejo astuto de estas tres fuerzas en su carácter social, generalmente en sus aspectos destructivos. En la historia de la humanidad se ha vivido tanto los aspectos positivos como los negativos del tetraedro explosivo.

La auténtica conciencia humana implica un equilibrio positivo entre las fuerzas implosivas que pretenden arraigar y solidificar el espíritu en la vida terrenal así como las fuerzas explosivas que buscan sutilizar la materia. El primer grupo humano al que pertenecimos estuvo integrado por una tríada: el padre, la madre y el hijo. De la misma forma que en cualquier empresa deben existir por lo menos esas tres fuerzas o esas tres divisiones para que pueda prosperar: una sección motriz que se avoque al devenir de la acción presente, una sección emocional enfocada a los enlaces relacionales del pasado y de la memoria; por último, una parte intelectual que se avoque a la proyección del futuro, de planes y programas. Las tres fuerzas actuando simultáneamente permiten que este organismo social evolucione, crezca y se desarrolle sanamente, comprendiendo que ninguna de las fuerzas tiene como fin ejercer los mandatos de las otras dos fuerzas, sino servir como herramienta para un fin que trasciende el plano de este conciencia triangular hacia un cuarto vértice: el espíritu mismo de la empresa o el grupo familiar que conjuga un tetraedro.







Empresas Filiales

Empresas Filiales