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Artículos

Geometría Sagrada

Artículo #4.1 Cualidades geométricas de la materia y la energía
 
®Todos los derechos reservados. Autor del documento: Arturo Ponce de León para Psicogeometría México. Colaboración: Ninón Fregoso.Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto.

Extracto del libro "El Poder de la Vida en la Geometría Sagrada y la Arquitetura Biológica de Arturo Ponce de León y Ninón Fregoso" Adquierelo aquí

La Geometría Sustentable (antiguamente llamada Geometría Sagrada) nos explica los pasos que existen entre la energía libre y la consolidación de esta misma energía en materia. La energía la podemos entender como partículas en movimiento caótico, mientras que la materia es esa misma energía sólo que atrapada gravitacionalmente. La energía libre está asociada con movimientos rectilíneos y el punto cero tiene la poderosa característica de hacer que esas partículas libres estén organizadas en torno a un punto de gravedad para crear la materia. La energía y la materia son sólo diferencias en el arreglo geométrico. La materia puede existir por las matrices goemétricas que soportan y promueven la succión de energía en interfase constructiva de ondas, esto quiere decir que dada la organización de ciertas geometrías se crea una implosión ordenada de las partículas caóticas. Este mismo principio es aplicable a la sanación, las artes y la arquitectura.

Pensemos en un universo hecho de una sola sustancia. Lo que en la ciencia se conoce como teoría de campo unificado, o lo que en las religiones se conoce como un solo Dios. No importa cómo se le defina, vivimos en un universo hecho de la misma sustancia pero con diferentes arreglos geométricos y diferentes funciones. Se ha dicho: un sólo Dios, muchos sus Nombres. Una sola Ciencia, muchos sus ángulos. En el campo unificado, el primer movimiento de conciencia que se realiza para crear toda la materia, literalmente crear los átomos que constituyen el universo, es fijar un punto cero, un foco de atención.

Fijar el punto de atención es fijar un vacío, un espacio fractal en torno a lo cual se va a girar. Aceptar ese vacío es aceptar el proceso de paso de la energía a la materia. A partir de fijar la atención, fijar la “no tensión”, la partícula o el evento se ve sometida a las tres constantes matemáticas que rigen la matriz geométrica que soporta la materia: phi, pi y euler.



Phi (pronunciado fi) es la relación armónica de lo menor con respecto a lo mayor y lo mayor al total. Define el movimiento en espiral en torno al cual se gira en el punto cero, esa espiral se desdobla inphinitamente. El primer movimiento para generar vida es el movimiento en espiral. Todo en la naturaleza, el giro del agua, los tornados, el encuentro sexual entre dos animales no es de confrontación lineal sino que ocurre en una danza espiral. Sin embargo, la espiral phi o espiral áurea no se extiende ilimitadamente sino que hay un momento en donde comienza a curvarse para crear la materia. En términos científicos, phi, el número áureo, crea conjunción heterodinámica de fase de ondas.

Phi es un número irracional (cuyo decimal es infinito y no periódico) cuyo valor numérico es 1.618033… y lo podemos obtener de tres maneras: por la secuencia numérica Fibonacci, mediante una formula matemática o por un trazo geométrico.

Phi, tiene la forma de un “0” cruzado por una “I” simbolizando el cruce del vacío barrado por la energía masculina lineal, para comenzar el proceso toroidal de implosión/explosión. El número phi ha sido conocido en la historia con distintos nombres: en Grecia y Roma se le conocía como numero áureo, en el Renacimiento como número divino o número de oro. Este número tiene características impresionantes, pero la mayor de ellas es que es el número que estructura el movimiento de torsión que interrelaciona diferentes escalas, dimensiones o planos de la Realidad. Es la primera constante de ordenación de la vida. Phi además de ser un número, es una proporción. Si ponemos una línea recta y buscamos dividirla de tal manera que sea sustentable, es decir, que lo menor se encuentre en lo mayor, tanto como lo mayor en el total, encontraríamos que sólo es posible hacer un corte en un lugar: en el 0.618033… del total de esa recta. Esto es el inicio de la fractalidad, lo que en la mayoría de las filosofías y religiones encontramos simbolizado como la Trinidad. En el cristianismo, se dice que el Padre es al Hijo, como el Hijo al Espíritu Santo; en la tradición egipcia, Osiris, el padre creador; Isis, la madre y Horus el hijo; en los Indios de Norteamérica, Safari, padre; Ani, hijo y Fayo, el espíritu. Incluso en la tradición Brahmánica Hindú se habla de Brahma, Visnu y Siva como fuerzas divinas interrelacionadas perfectamente.

El tamaño de la espiral está determinado por pi quien le permite saber a phi (fi) la dimensión de la curvatura, o sea, el tamaño de la materia. Nuestro brazo que se desdobla en patrones de phi no crece ilimitadamente sino que tiene un tamaño limitado. Lo ilimitado del universo no es en tamaño, sino en formas. Es como si tomáramos una espiral y estuviera envuelta en una esfera.



Pi es un número irracional con un valor de 3.141592… y define el valor constante del radio de un círculo con respecto a la circunferencia. Define en términos psicogeométricos el tamaño del toroide y se utiliza para circunscribir la energía atrapada gravitacionalmente por la espiral y el punto de atención o punto cero.

La esfera va a tomar consistencia por la mediación de euler. Es el número más importante del análisis matemático, determina la constante del área bajo la curva y permite dar consistencia al diseño creado por phi en la espiral y pi en la circunferencia. Por ejemplo, euler se ajusta a casi todas las propiedades requeridas para describir las interacciones fuertes de partículas elementales.

Euler, la última constante, representada por la letra “e”, tiene un valor de 2.718281… y es la base de los logaritmos naturales. Significa que es el único número con la propiedad de que el área de la región limitada por la hipérbola de eje “x” y del eje “y” es igual a 1. Euler tiene la propiedad de solidificar el toroide. En biología, una de sus principales aplicaciones es el crecimiento exponencial. Este tipo de crecimiento surge cuando no hay factores que limiten el crecimiento, como ocurre en ciertas poblaciones de bacterias, o en la recuperación de una superficie boscosa después de un incendio. Esta constante también está ligada a la razón áurea y a la espiral logarítmica. Cuando se cuelga una cadena o un cable por los extremos, tiende a adoptar una forma que se relaciona con el número “e”. Incluso en algo tan mundano como el cálculo de los intereses bancarios es necesario recurrir a la constante de euler.



Veamoslo gráficamente de la siguiente manera. En el caos del universo (en nuestro propio universo sexual, emocional, intelectual, etc.), el primer movimiento geométrico que se realiza es el movimiento en espiral como en forma de tornado, la espiral se va a extender hasta buscar abarcar la mayor área posible, saliendo del caos del vacío y moviéndose hacia el orden, hacia el toroide. En este proceso de creación, la espiral se extiende hasta el tamaño que le dicta una esfera, si continúa creciendo, la espiral comienza a rodear la esfera y le da la vuelta para empezar a girar en sentido contrario moviéndose de lo más externo hacia el centro. Una vez que llega al centro, irradia la energía que captó de lo más externo y solidifica su propia estructura dándole rigidez o flexibilidad.

En Psicogeometría, a todo este proceso se lo conoce como el proceso de la Pentaflor. Dependiendo del nivel en el que se mire este proceso, si es en plano, en 3D o en 4D, se puede ver como un punto en el centro (el vacío), una espiral (la espiral áurea) y un círculo que delimita la espiral (una esfera). En la mayoría de los rituales indígenas encontramos un centro de poder rodeado de un círculo de fuego que “protege” del exterior, de los “espíritus” o energías caóticas del orden contenido en ese cosmos. Cosmos significa ‘Orden’, en el proceso cósmico salimos del vacío y regresamos al él no sin antes conocer la experiencia de recorrer todo el toroide. La experiencia de nuestra vida se resume en esta metáfora. Es la máxima de “conócete a ti mismo”, es cuando el espíritu recorre su creación lo más alejado de sí para experimentar y, finalmente, regresar a sí mismo.

Psicológicamente, esto sucede cuando el Alma vive en la periferia del Ser, en la personalidad para comprender la cultura, la sociedad, la familia e integrar la interacción con los otros dentro de sí. A partir de la Pentaflor y la creación toroidal que conlleva, comienza a crearse el patrón de la Flor de la Vida, siempre después de que el espíritu se recorra a sí mismo. La Flor de la Vida es un símbolo usado en muchas religiones y creencias del mundo, es una figura geométrica compuesta de círculos debidamente separados o espaciados, superpuestos de forma coincidente, y ordenados de manera que reflejen, en un diseño simétrico políptico, una flor de forma parecida al hexágono. El centro de cada círculo está en la circunferencia de seis círculos más que se rodean a sí mismos, todos del mismo diámetro (más adelante los veremos detalladamente) en el Artículo 4.2.







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