info
® Copyright 2000 - 2017, Psi cogeometría® y Arquitectura Biológica® son marcas registradas y protegidas por el uso de propiedad intelectual. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto. La distribución gratuita de esta información obedece al principio geométrico de "distribución perphecta" que se opone a las leyes neoliberales de acumulación del capital. Te agradecemos distrubuir nuestro trabajo con amor e integridad. Atte. Psicogeometría. Arturo Ponce de León y Ninón Fregoso.



/


Artículos

Geometría Sagrada

Artículo #4.3 Proporción áurea
 
®Todos los derechos reservados. Autor del documento: Arturo Ponce de León para Psicogeometría México. Colaboración: Ninón Fregoso.Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto.

Extracto del libro "El Poder de la Vida en la Geometría Sagrada y la Arquitetura Biológica de Arturo Ponce de León y Ninón Fregoso" Adquierelo aquí

La proporción áurea es la unidad a razón de 1.618... veces. Para obtenerla, basta multiplicar por 1.618 si se quiere obtener un número mayor a la unidad, o dividir también entre 1.618, si se busca uno menor. La proporción divina, llamada así por el astrónomo alemán J. Kepler, es una de las más extraordinarias entidades en el campo de las matemáticas, de la Geometría, de la Biología, de la Física y del Arte. ¿Dónde encontramos la presencia del número áureo? En casi todas las manifestaciones de la Naturaleza y en algunas representaciones culturales que se ajustan a los criterios de codificación del Cosmos: la Geometría Sustentable como metáfora última del alfabeto universal. Encontramos el número de oro en la arquitectura, en el arte, en los colores, en el mercado accionario, en la música, en la poesía, en el cuerpo humano, en el latido del corazón, en los animales, en las plantas, en los cristales, en la molécula del ADN, en el crecimiento poblacional, en la matemática, en los cuasi-cristales, en los mandalas, en las galaxias, en el sistema solar, en el rostro humano, en la salud humana, en los patrones de belleza, en los domos geodésicos, en algunas catedrales, en algunas pirámides, en algunos calendarios, por decir algunos ejemplos.



El número áureo puede ser obtenido por la división de la secuencia numérica Fibonacci. Leonardo de Pisa, mejor conocido por su apodo Fibonacci, nació en la ciudad italiana de Pisa hacia el Siglo XIII. Decidió llevar el sistema indo-arábigo a Italia y a toda Europa, en donde aún se usaban los numerales romanos y el ábaco. La secuencia comienza con el número 0 y el número 1, el vacío y la unidad. Si sumamos el último número de la secuencia al inmediato anterior vamos creciendo en la secuencia numérica Fibonacci y si tomamos cualquier número de la secuencia y lo dividimos entre el número inmediato anterior nos vamos aproximando al valor de phi. En la medida en la que se tome un número más alejado de cero nos acercamos más a la asíntota, pero nunca tocaremos ese límite. Representa el camino del perfeccionamiento hacia la armonía. El número de oro representa el límite del camino que nos conduce al vacío.

La secuencia numérica Fibonacci comienza con la nada (el cero) seguido por la totalidad (el uno) y a partir de estos dos números, se suma el número actual y el inmediato anterior obteniendo lo siguiente: 01,1,2,3,5,8,13,21,34,55,89,144,233... Si tomamos el decimocuarto número y lo dividimos por el décimo tercero de la secuencia, obtenemos: 233/144=1.618056… mientras que, si dividimos el quinto número de la secuencia por el cuarto, obtenemos: 3/2=1.5. La enorme diferencia entre un resultado y el otro es porque la secuencia Fibonacci nos acerca a phi, pero jamás nos permite llegar al número real, pues eso real es un vacío, es una asíntota, un límite.


Graficando la proporción que va resultando de esta secuencia, vemos dos curvas aproximándose al límite, a la asíntota del valor phi, una curva desde lo positivo y otra desde lo negativo. Con la forma de un cono de succión, visto en corte transversal, pueden simbolizar el camino de perfección del ser humano pues entre más busquemos acercarnos al Absoluto para habitar el vacío fractal, más lejos estaremos de alcanzarlo, ya que no importa cuánto se camine, siempre estaremos más cerca, pero jamás podremos tocar ese vacío hasta que ocurra un cambio de giro, una rotación ortogonal (de 90º).

Por ejemplo, cuando una persona recorre el camino de una de las dos curvas que se acercan a phi, no importa cuánto camine, no podrá llegar a habitar su ser interior a menos que se haga un giro ortogonal. Cuando dejemos de buscar esa perfección en algún lugar en la lejanía para verlo reflejado en los ojos de nuestra más inmediata realidad, en los ojos del ser humano que está frente a nosotros, seremos capaces de habitar el continuo devenir del inmenso presente. Haciendo este giro hacia el reconocimiento del Otro, del diferente, y reconociéndonos en el Otro, en nuestra propia multiplicidad fractal a través de los ojos del Otro, podemos llegar a reconocernos como una conciencia que todo lo puede llegar a habitar. Como un único Fractal, habitándolo todo, ambas personas, el uno y el otro, son succionados por el vacío y comienza el proceso de creación toroidal… la espiral deja de crecer para comenzar a recurrir sobre sí misma. El sujeto se conoce a sí mismo siendo el creador consciente de su creación.

En maya, Inlakesh significa: ‘tú estás en mí, yo estoy en ti’ o ‘Tú eres otro Yo’. El sufrimiento del otro es nuestro sufrimiento, el dolor del otro es nuestro propio dolor, el amor del otro nutre el amor que uno siente por la humanidad. Buda, en alguna ocasión, dijo: “A todos los seres conscientes, aunque innumerables, prometo salvar. Todas las pasiones, aunque inextinguibles, prometo apagar. Todas las leyes que rigen el cosmos, aunque infinitas, prometo cumplir. Toda la verdad, aunque inconmensurable, prometo alcanzar.”

Otra forma de obtener el número de oro es mediante la proporción dorada. La proporción dorada también se le conoce como proporción áurea o proporción divina, razón dorada, media áurea. Lo importante de esta proporción es que cumple con el principio de la sustentabilidad, fractalidad o sacralidad: el segmento menor es al mayor como el mayor al total. En la proporción dorada, como en toda proporción, no importa cuál sea la medida de tal o cual objeto o diseño para poder obtener su relación con respecto a sí mismo, o su interconexión con otros elementos. En Geometría Sustentable, la relación es sagrada mientras la medida es profana.

Cuando cortamos una línea recta por el corte áureo, partiendo de ambos extremos, obtenemos tres segmentos: uno de 0.236 y dos de 0.382. El espacio de 0.236 que corresponde al hueco de en medio de ambos extremos es lo que se conoce en la tradición geométrica como el camino dorado. El camino que idealmente conduce a vacío. Si una onda oscilara infinitamente, dividiéndose cada vez en segmentos más pequeños, llegaríamos al punto central. Por ejemplo, en el camino áureo es donde Dalí ubicó a Jesús, el Cristo, en la Última Cena. La ubicación de los elementos determina su función, y es esta misma proporción la que nos permite entender el eterno juego entre la polaridad. La proporción dorada nos da la clave para salir de la dualidad y reconciliar- los opuestos. Esta relación infinitamente pequeña o infinitamente grande puede usarse con la combinación de elementos. En las sustancias homeopáticas, la combinación que se da entre la sustancia base y la sustancia activa puede estar en múltiplos o submúltiplos del número áureo.

En la arquitectura del cuerpo encontramos la razón áurea. La relación de la longitud de la mano con respecto al antebrazo es 0.618 veces. En la mano, la primera falange está espaciada con relación a la segunda falange en razón áurea. Esto quiere decir que, si la primer falange de cualquier dedo mide 1.3 cm., la segunda medirá 2.1, porque 1.3*1.618=2.1 cms. Ocurre lo mismo con la relación de la segunda falange con respecto a la tercera. Esto permite que la onda electromagnética producida por el corazón pueda desdoblarse a través del cuerpo y salir por los dedos, haciéndose en cada giro, un trazo más fino, hasta salir por los dedos como energía electromagnética tan ordenada que es capaz de atravesar otros cuerpos. Heredado de la antigüedad, la medicina utiliza el caduceo serpentino, símbolo de Hermes, construido por el gráfico de dos espirales enroscadas en torno a una espada, los tres canales de la energía sexual: Shushumna en el centro y los canales Ida y Pingala rodeándolo, para terminar a la altura de la cabeza irradiando su energía como un corazón alado expandiendo la energía sexual, los jugos de la espina para nutrir el corazón y el cerebro y derramar en el paladar, el néctar de vida simbolizado por la lágrima de Ojo de Horus.

Una de las características más importantes de la razón áurea es que puede crear interferencia constructiva de ondas. Cuando dos ondas chocan, si éstas son espaciadas a razón áurea en el momento mismo del contacto, se atraviesan sumando y multiplicando sus frecuencias y velocidades de onda. Es lo que ocurre cuando dos personas que en amor se encuentran: su vida se proyecta hacia la construcción de mayor vida. La razón áurea tiene la característica de ser tanto razón aritmética como geométrica. La razón aritmética es el promedio entre dos números, mientras que la razón geométrica de dos números es el cociente exacto de dividir el primero entre el segundo. Cuando dos ondas chocan en razón dorada, suman y multiplican tanto sus velocidades de onda como sus frecuencias. Esto es de vital importancia para comprender la creación de la música que sana, la música sagrada.

Ciertos experimentos, realizados por el famoso psicólogo alemán G. Fechner, constituyeron uno de los primeros intentos modernos por encontrar una relación entre el placer estético y varias figuras geométricas basadas en la proporción dorada. Moray King, físico estadounidense, dice que la proyección de un vértice hiperespacial orientado ortogonalmente al espacio tridimensional aparece como la espiral logarítmica. V. Schauberger, en Austria, desarrolló la tecnología de los vórtices logarítmicos implosivos de agua y decía que una forma de onda llamada el gorjeo de Fibonacci hace que la frecuencia cambie rápidamente, de tal manera que la distancia entre los puntos en la que la onda cruza el valor cero se encuentra en la proporción de la medida dorada, que podría ser el activador de una resonancia hiperespacial natural.

El piloto aviador norteamericano T. Constable en 1985 y 1989 usó la estimulación del éter mediante conjuntos rotatorios de cuerpos geométricos (conos truncos y cilindros) para producir lluvia a voluntad en zonas de alta presión barométrica (donde es imposible que llueva). Los cuerpos geométricos de esta prueba están basados en la proporción dorada. Constable combinó el uso de la geometría y de las matemáticas de la sección dorada para establecer una interacción entre el mundo físico de la materia y el mundo más fundamental de la energía, en donde se originan muchas de las propiedades y fenómenos que influyen sobre nuestra vida cotidiana. Asimismo, J. Jenkins, investigador estadounidense, ha realizado interesantes investigaciones alrededor de lo que la civilización mesoamericana de los mayas concebía acerca de la dimensión que llamamos tiempo. Él argumenta que la proporción áurea se encuentra en el núcleo de las dinámicas y de la filosofía del Tzolkin (sistema calendárico maya), y que interconecta el desarrollo de la humanidad con el de los planetas, por lo cual, él considera a phi como una interfase entre lo subjetivo y lo objetivo. Además, el ingeniero norteamericano H. Harleston presentó un modelo matemático de la antigua ciudad de Teotihuacan en México y en sus extrapolaciones matemáticas descubrió en la Pirámide de la Luna que esta proporción se encuentra presente en varias formas.







Empresas Filiales

Empresas Filiales