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Artículos

Geometría Sagrada

Toroides Humanos y energía sexual
Artículo #7.9 Trece sólidos arquimedianos y toroides horizontales
 
®Todos los derechos reservados. Autor del documento: Arturo Ponce de León para Psicogeometría México. Colaboración: Ninón Fregoso.Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto.

Extracto del libro "El Poder de la Vida en la Geometría Sagrada y la Arquitetura Biológica de Arturo Ponce de León y Ninón Fregoso" Adquierelo aquí

Tras los cinco poliedros regulares o platónicos surge otra colección de cuerpos de gran poder, belleza y regularidad: son los llamados sólidos arquimedianos, por ser Arquímedes el primero que los nombra, aunque algunos eran conocidos desde mucho tiempo atrás.

Se define como poliedro arquimediano o semirregular el que tiene caras que son polígonos regulares de dos o más clases, iguales entre sí en cada clase, y dispuestos de la misma manera en cada vértice. Los poliedros arquimedianos pueden ser obtenidos mediante manipulaciones de los platónicos, sean apuntamientos o biselados, reiterados varias veces. Tanto los sólidos platónicos como los arquimedianos pueden estar circunscritos por una esfera, pero sólo los platónicos pueden estar tanto inscritos como circunscritos en una esfera. Los sólidos arquimedianos pueden estar inscritos en 2 ó 3 esferas. Por ejemplo, la “media esfera”, aquella que toca la mitad de los vértices del cubo, crea un cuboctaedro cuando se recortan sus “puntas”.

Tubo toro horizontal vinculado con uno de los 13 sólidos arquime-dianos. Sirven para distribuir el biocampo humano y regular su homeostasis.

Los 13 sólidos arquimedianos corresponden a los 13 toroides horizontales que corren a lo largo del cuerpo humano desde la base en el perineo hasta la coronilla. Se acomodan proporcionalmente a cada persona si se toma la medida unitaria de la barbilla a la nariz y se reproduce esta media sobre el cuerpo.

A diferencia de los 5 toroides verticales correspondientes a los 5 sólidos platónicos que se encuentran localizados en los puntos específicos ya mencionados; estos 13 toroides se disponen transversalmente a la médula espinal, por ello los conocemos como toroides horizontales. En el sistema egipcio de “chakras” eran bien conocidos por su relación con el manejo de la fuerza centrante en el cuerpo. La entrada y salida de un Toroide Mayor corresponde a la totalidad del cuerpo humano y gira sobre el eje de la columna y se enlaza con otros toroides anidados de mayor o menor tamaño mediante el ángulo del Armónico Reticular. La capacidad de auto-observación de un ser humano depende de la fuerza centrante que pueda ejercer de los toroides horizontales sobre el Gran Toroide que corre sobre la médula espinal.

Los 13 arquimedianos nacen de la variación de los 5 sólidos platónicos. El tetraedro tiene su variación en el tetraedro truncado (A1). El cubo tiene su variación en el cubo truncado (A2), en el cuboctaedro (A3), en el rombicuboctaedro (A4), en el cuboctaedro truncado (A5) y en el cuboctaedro romo (A6). El octaedro deviene en el octaedro truncado (A7). Del icosaedro obtenemos el icosaedro truncado (A8). Finalmente, del dodecaedro obtenemos el dodecaedro truncado (A9), el icosidodecaedro (A10), el rombicosidodecaedro (A11), el icosidodecaedro truncado (A12) y el dodecaedro romo (A13).

Siete sólidos arquimedianos se pueden obtener truncando sólidos platónicos: el tetraedro truncado, el cuboctaedro, el cubo truncado, el octaedro truncado, el icosidodecaedro, el dodecaedro truncado y el icosaedro truncado. Los dos rombicuboctaedros se pueden obtener a partir del cuboctaedro mediante sucesivas operaciones de truncamiento y desplazamiento radial de las caras.

De forma similar, los dos rombicosidodecaedros se pueden obtener a partir del icosidodecaedro mediante sucesivas operaciones de truncamiento y desplazamiento radial de las caras. Las dos formas del cuboctaedro romo se pueden obtener a partir del rombicuboctaedro menor, mediante una transformación más compleja, que incluye una rotación coordinada de los cuadrados paralelos a los originales del cubo, de los triángulos que los conectan por sus vértices y, simultáneamente, la conversión de cada uno de los cuadrados que los conectan por las aristas en dos triángulos equiláteros. El sentido de la rotación de los cuadrados determina el sólido resultante.

Volviendo al cuerpo humano, cuando la energía correspondiente al toroide central de la columna, que entra o sale por el perineo o la coronilla, no embona con alguno de los 13 toroides horizontales que se vinculan con los 5 toroides verticales, ocurre un desequilibrio en las funciones energéticas del sujeto. El Gran Toroide Vertical conecta el cielo con la tierra y distribuye, por fractalidad, la energía vital llamada orgon, prana, shakti, chi o libido, a través del biocampo humano. Este campo está compuesto fundamentalmente por información electromagnética y gravitacional. En el centro del toroide, encontramos un vacío que físicamente corresponde a la médula espinal, al canal Shushumna y fluye en polaridad por un canal eléctrico, Ida, y otro magnético, Pingala, dibujando el símbolo de Hermes visto como el caduceo serpentino de la medicina.

La diferencia entre los sólidos platónicos y arquimedianos en el cuerpo y su relación con el biocampo del Toroide central es que la energía que se distribuye, producto de la interacción del biocampo de cada sólido platónico, fluye vertical, es decir, paralelo a la columna vertebral mientras que la energía que se distribuye del biocampo toroidal que surge de cada uno de los 13 sólidos arquimedianos y define diferentes cualidades energéticas, ocurre transversalmente a la columna vertebral. En suma, hay 5 toroides verticales y 13 toroides horizontales básicos en el cuerpo humano.

Punto cero de los 13 toroides horizontales en el cuerpo humano y su relación con los 13 sólidos arquimedianos

 







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