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Artículos

Infancia

Artículo #A8: "La infancia: auto-imagen del niño mediante el dibujo y el juego"
 
®Todos los derechos reservados. Autor del documento: Arturo Ponce de León para Psicogeometría México. Colaboración: Ninón Fregoso.Se autoriza la reproducción del material contenido en este sitio siempre y cuando se cite la fuente y se respete la integridad del texto.

Capitulo I - Desarrollo en la infancia

Psicogenética de Piaget                                                                                                         
Etapas de desarrollo psicosexual de Freud                                                                            
Teoría psicosocial de Erikson

                                                                                    

Capitulo II – Familia y Entorno social

Familia, proceso de socialización y narcisismo                                                           
Prerepresentaciones parentales                                                                                             
Entorno social en el desarrollo psíquico del niño  

                                                                  

Capitulo III – Imagen de sí-mismo

Desarrollo de la imagen corporal                                                                                           
La estructura libidinal de la imagen corporal                                                               
Esquema corporal e imagen del cuerpo                                                                                 
Las imágenes del cuerpo y su destino: las castraciones                                               
La función de espejo como formador de la imagen de si-mismo en el infante               
Patología de las imágenes del cuerpo  

                                                                       

Capitulo IV – Dibujo y Juego

Dibujo infantil                                                                                                                       
Juego en el niño                                                                                                                    
Características de los juguetes de lactantes y preescolares                                         
El juego, exposición teórica                                                                                                   
El juego, actividad creadora y búsqueda de la persona                                               
Los comienzos de la identidad infantil                                                                        




Capitulo I - Desarrollo en la infancia

Encontramos diferentes posturas acerca del desarrollo en la infancia.  Aquí abordaremos algunas de las más relevantes que nos ayudaran a comprender como el niño va construyendo su individualidad hasta convertirse en un sujeto.

 

Encontramos que diversos autores a lo largo del tiempo nos hablan de la infancia y nos dan una categorización de las etapas por las que pasa todo ser humano en su proceso de desarrollo, desde diferentes concepciones y corrientes teóricas hasta los distintos enfoques epistémicos, sistémicos e históricos.  El pensamiento de Piaget y su génesis del conocimiento en la llamada epistemología genética que consiste en estudiar el problema del origen del conocimiento a partir de la relación entre sujeto y objeto.

Para Piaget el hombre es el producto de la interacción entre la herencia y el medio ambiente.  La lo innato, la maduración son aspectos definidos entre los elementos de conducta producto de la herencia mientras que lo adquirido, la experiencia son producto de la adquisición del medio.

Definamos ahora algunos conceptos básicos como evolución, que consiste en los cambios genéticos tendientes a la perfección; la maduración que consiste en el enlazamiento del sistema nervioso central para mejorar las funciones por medio del crecimiento neuronal, el crecimiento de las dendritas y la mielinzacion del cerebro; el crecimiento que consiste en el aumento de peso, talla y volumen en diferentes tejidos como el neuronal, general, genital y linfático; y el desarrollo que es un proceso en orden determinado, secuencial que recapitula la evolución, como complejidad en la conducta humana e implica un continuum.

Así, Piaget nos dice que la maduración del sujeto se da por tres factores:  por medio del ejercicio funcional, mediante la experiencia material o la interacción social  por medio del desarrollo del sistema nervioso central que abre la posibilidad de desarrollo pero que se actualiza por medio de las experiencias físicas y las condiciones sociales.

Así, la visión antropológica de Pager es dinámica y nos permite hablar de desarrollo y evolución.  El desarrollo del conocimiento se da por medio de la maduración biológica, la influencia del ambiente, la transmisión social y el equilibrio progresivo.   La inteligencia, que tiende al equilibrio del ambiente con el individuo, surge como un proceso de organización y adaptación del sujeto en relación binomial y bidireccional al medio.  La organización consiste en agrupar por medio de estructuras sistémicas las acciones y la adaptación sucede por medio de la asimilación y la acomodación.  Es decir, el acto de la inteligencia es por estructura y función.

La inteligencia es así un proceso dinámico de equilibramiento que consiste en la asimilación de la experiencia a la mente, de la significación que le atribuimos a un proceso real en el escenario de representación simbólica y la acomodación de la mente a la nueva experiencia. Piaget le llama a este proceso teleología.  Consiste en la relación dinámica en el desarrollo ontogénico que va del equilibrio ordenado al desequilibrio o proceso de equilibramiento.  Es un ir y venir de estructuras cada vez más complejas e integrantes.

Así podemos decir que el desarrollo, es decir, el pasar de un equilibrio menor a uno mayora uno mayor, se refiere a los elementos dinámicos y unidireccionales del cambio y se diferencia del cambio porque este ultimo implica una transición de un estado a otro.  El concepto de desarrollo implica que hay una continuidad absoluta de todos los procesos; que responde a un proceso continuo de generalizaciones y diferenciación; que esta continuidad se obtiene mediante un desenvolvimiento continuo; y que cada fase o estadio implica una repetición de procesos del nivel anterior bajo una diferente forma de organización estructural; las diferencias en la organización crean jerarquía de experiencia y acción, y finalmente que los individuos alcanzan diferentes niveles dentro de la jerarquía, es decir, aunque existe la posibilidad cerebral de que los individuos se desarrollen, no todos lo llegan a realizar.

El desarrollo mental para Piaget es una construcción continua porque el niño tiene una evolución basada en el equilibrio móvil, esto nos lleva a considerar estructuras variables y funcionamientos constantes.  Las variables del desarrollo son el retraso y el avance, el dar brincos y las inconsistencias.  Las constantes del desarrollo son la ontogénesis (las leyes específicas de los humanos), la interacción, la epigénesis (interacción con el medio), la finalidad del equilibramiento, la unidad de acción.

Las leyes del desarrollo psíquico se dan en tres dimensiones:  lo cognoscitivo como el pensamiento, el entendimiento y la organización; lo motriz como movilizarse, el manipular objetos, el lenguaje, la comprensión del mismo y el habla y la dimensión afectiva que reclama la socialización, el modo de sentir, la expresión emocional, las relaciones con los demás. Existen también las alteraciones en el desarrollo.  En el ámbito neurológico se da pro deficiencia mental, parálisis cerebral o epilepsia; en el sensorial, por la hipoacucia y la ceguera; en lo psicológico por la privación materna, el síndrome del maltrato y el abuso sexual infantil; y e lo ambiental por la supresión socio-cultural y la institucionalización.

La diferencia entre desarrollo y cambio nos lleva a considerar el concepto de estadios progresivos.  Los estadios, o las etapas de desarrollo implican un desequilibrio entre las diferentes etapas y un posterior equilibrio, o sea, un proceso dinámico.   Los estadios tienen cuatro características:  primero, cada estadio tiene una génesis y un periodo optimo de funcionalidad; segundo, cada estructura es un punto de madurez de un estadio y un punto de partida del siguiente estadio ulterior en el proceso evolutivo; tercero, el orden de secuenciación de los estadios es constante, es decir, los estadios pueden variar en la edad del infante pero siempre siguen ese orden y por ultimo el paso de un estadio al otro obedece a un proceso donde las estructuras precedentes pasan a formar parte de las estructuras ulteriores.

Piaget nos marca que existen seis estadios del desarrollo intelectual.  Los móviles generales de la conducta y el pensamiento son que toda acción responde a una necesidad, que la esta necesidad es la manifestación de un desequilibrio y que el fin de la acción se da cuando se satisface esta necesidad.

La necesidad es tanto de asimilación como de acomodación.  El asimilar es incorporar lo exterior a lo interior del sujeto y el acomodar consiste en organizar las estructuras internas en base a los objetos externos.  Observamos aquí una relación dialéctica. 

Enunciare ahora en los seis estadios que marca Piaget para el desarrollo intelectual infantil y el proceso de socialización del infante.  Los primero tres estadios se consideran como el periodo de la inteligencia sensorio motriz, lo mas fundamental en este periodo es el paso de una falta de diferenciación entre el yo y el mundo hacia una relativa diferenciación entre estos.

Primero, el estadio de los reflejos, o también llamado, estadio de montajes hereditarios que son los reflejos orientados a la nutrición como la succión, la discriminación y reconocimiento de elementos prácticos, una generalización en la actividad lactante (chupar el aire, el dedo) y de las primeras emociones, es la afectividad ligada a la inteligencia como unidad binomial indisoluble.  Va de 0 a un mes y procura el desarrollo de la inteligencia por la asimilación sensorio motriz y la afectividad por medio de las emociones primarias.

Segundo, el estadio de la organización de las percepciones y los hábitos surge el nacimiento de lo que Piaget llama los esquemas sensorio motores por medio de la reacción circular.  Hay tres etapas de la reacción circular.  La primaria que va del mes 1 al 4 consiste en repetición de las adaptaciones que no están anticipadas por el niño.  La reacción circular secundaria que va de los 4 a los 8 meses consiste en tratar de mantener por medio de la repetición, un cambio interesante en el ambiente producido pro su acción y la reacción circular terciaria que va de los 8 a los 12 meses y se encuentra en el tercer estadio, consiste en la repetición de la acción para explorar las potencialidades del objeto y variación de la acción sobre el objeto para observar cómo la variación influye sobre el objeto. 

En este segundo estadio se da un proceso de desarrollo de la inteligencia por medio de los hábitos y percepciones organizados mediante las reacciones circulares primaria y secundaria.  En las reacciones circulares primarias empieza la pseudo imitación y la aparente autonomía de algunas respuestas;  en la secundaria se da una búsqueda breve del objeto ausente, actúa y luego espera el resultado, pseudo imitación mas rápida y precisa, da mas respuestas propias y espontáneas; en la reacción circular terciaria sigue los desplazamientos sucesivos si el objeto esta a la vista, descubre nuevos medios, pide ayuda a los adultos, imitación real mas rápida y mas precisa, conversión mas rápida de medio en fines, elaboración de ritualizacion.  La afectividad se desarrolla por medio de lo agradable, lo desagradable, el placer, el dolor, etc., y comienza la vida social por medio de un egocentrismo general. 

Tercero, el estadio de la inteligencia sensoriomotirz o de la inteligencia práctica donde la inteligencia aparece antes que el lenguaje.  Surge la inteligencia como la exploración practica y la coordinación practica, la construcción de categorías de objetó-espacio-causalidad-tiempo y las reacciones circulares terceras que definimos anteriormente.  El desarrollo de la afectividad consiste en la diferencias la antipatía/simpatía y en la vida social surge la elección de objeto, surgen los sentimientos interindividuales.

El infante se encuentra en una etapa de distinción entre el yo y el medio, por medio de cuatro procesos fundamentales, objeto, espacio, causalidad y tiempo es que el niño incorpora en este proceso la diferencia del yo y el medio. 

A partir del cuarto estadio surge la aparición del lenguaje en el niño y estas tres siguientes etapas van de los 7 años a la adolescencia.

Cuarto, el estadio de la inteligencia intuitiva que va de los 2 a los 7 años y consiste en el surgimiento de la representación verbal e implica tres consecuencias, el inicio de la socialización de la acción, la interiorización de la palabra, la aparición del pensamiento y la interiorización de la acción.  Desde el punto de vista afectivo encontramos que se da un desarrollo de los sentimientos interindividuales, el desarrollo de una afectividad interior.  En cuanto a la 1socialización de la acción Piaget mantiene que el lenguaje tiene tres funciones en este estadio, la subordinación a la presión ejercida por los adultos, el intercambio con el adulto y el monologo.  En la génesis del pensamiento Piaget mantiene que de los 2 a los 4 años se da la transición de la primera forma del pensamiento por mera asimilación, del egocentrismo que excluye la objetividad a la segunda forma del pensamiento que adapta a los demás y a la realidad y se prepara para el pensamiento lógico.  De esto surgen las modalidades del pensamiento como el finalismo, el animismo y el artificialismo.  En el ámbito afectivo surge el interés, la autovaloración moral heterónoma.  El interés es un regulado de energía que implica un sistema de valores.

Quinto, el estadio de las operaciones intelectuales concretas que va de los 7 a los 12 años implica el comienzo de la escolaridad y surge la lógica y los sentimientos morales y sociales de cooperación.  El niño tiene una cierta capacidad de cooperación donde ya es capaz de distinguir su punto de vista del punto de vista de los demás.  A partir de los 7 años los niños que practican juegos fijan sus reglas y se controlan mutuamente, se somete a una ley única y el ganar implica una colectividad para alcanzar el éxito en una competencia reglamentada donde obtienen reconocimiento de la victoria.    El pensamiento se vuelve lógico en el niño a partir de la organización de sistemas de operación que obedecen a leyes de conjuntos comunes como: composición, reversibilidad, identidad, asociatividad.  El niño se empieza a liberar de su egocentrismo intelectual y se permite construir nuevas coordinaciones.  La voluntad juega un papel importante en esta etapa, la voluntad no es la energía en si misma al servicio de una tendencia sino que es la regulación de la energía para favorecer ciertas tendencias a expensas de otras.    El sentimiento nuevo que aparece es el de respeto mutuo y desecandena la descentralización del propio yo.  Este respeto mutuo engendra nuevos sentimientos morales porque excluye la obediencia exterior inicial, además surge el sentimiento de justicia a causa de la cooperación entre niños.  Surge la moral autonómica, superior a la moral por sumisión.   En la vida social surge la cooperación y la discusión.

Sexto, el estadio de las operaciones intelectuales abstractas que va de los 12 a la adolescencia donde surge la reflexión libre desligada de la realidad hacia el pensamiento formal o hipotético-deductivo por medio de ideas generales y construcciones abstractas.  Las condiciones para la construcción del pensamiento formal son la reflexión de operaciones independientes de los objetos mediante proposiciones que reemplazan a los objetos y una lógica de proposiciones que conllevan a la concatenación lógica de los elementos y la integración de un pensamiento hipotético-deductivo.  Este pensamiento libre de reflexión eventualmente encuentra un apego con la realidad y se logra adaptar a ella en la medida del desarrollo del individuo.  El egocentrismo metafísico es la manifestación de creer que la reflexión es todopoderosa y el mundo tiene que someterse a los sistemas.  La vida afectiva esta marcada por la conquista de la personalidad y por la inserción en la sociedad adulta.  La personalidad implica un programa de vida destinado a poder integrarse en un programa de cooperación con los demás.  En el proceso de adaptación del adolescente a la vida adulta se pasa por dos fases.  En la primera el adolescente parece antisocial porque condena la sociedad actual y quiere reformarla y en la segunda fase pasa de reformador a realizador por medio de una actividad concreta.  El trabajo profesional le hace enfrentarse con la realidad concreta y adaptarse a ella.

Podemos mencionar que del pensamiento de Piaget se derivaron algunos aspectos para la aplicación pedagógica de la psicología cognoscitiva y consisten en: la actividad del sujeto como activa en la acción pedagógica, donde el alumno se forma y el maestro lo informa.  Es un proceso de creación del conocimiento del alumno; el aprendizaje del conocimiento que implica un cambio e integración de estructuras, ir de una estructura menos y menos abarcativa a una mayor y de mayores posibilidades y alcances; el aprendizaje nuevo esta condicionado por la congruencia entre los estímulos externos y las estructuras existentes.  Entre estos dos externos surge la posibilidad de presentar lo nuevo de tal modo que el aluno pueda modificarlo a su estructura interior previamente formada; el principio de la discrepancia optima regula la facilitación del aprendizaje, esto implica la discrepancia entre un contendió y la estructura mental y finalmente existe en el niño y el adulto una tendencia a aprender o nuevo, donde la noción de equilibrio-equilibracion implica el devenir de un estado en proceso cambio y transformación.  Un proceso dinámico del desarrollo intelectual del niño.

 

Como características generales de estas etapas tenemos que cada una de estas etapas está caracterizada por la predominancia de una zona erógena, en la que se deposita una mayor cantidad de libido.

Asi el desplazamiento de una zona a otra va a determinar el paso de una etapa del desarrollo psicosexual a la siguiente, prueba de que la anterior ha sido superada. Además en cada una de estas etapas existe un tipo determinado de relaciones de objeto.

La primer etapa del desarrollo es la oral, que se situa cronológicamente en una edad aproximada del nacimiento hasta el primer año. En esta etapa la zona erógena predominante es la boca y la mucosa interna. El placer se logra con la succión y al morder los objetos. Estas dos actividades son utilizadas para entrar en contacto con el mundo exterior.

Aún no existe una diferenciación entre el yo y el otro. En la relación simbiótica madre-hijo, ambos se perciben como una sola persona, lo que la madre siente es percibido por el bebé y a la vez, la madre puede comprender perfectamente aún sin el lenguaje verbal, aquello que su hijo necesita.

La etapa anal es la que sigue y se encuentra entre el año y los tres. Aquí la zona erógena que cobra importancia es el ano y la mucosa que lo rodea. La retención y eliminación de las heces constituye el medio de aliviar la tensión libidinal, por ello es común en esta fase la encopresis como forma de reclamo hacia la madre, a quien el niño cree premiar con sus heces u orina.

En esta época del desarrollo el niño aprende el control de esfínteres y es por este aprendizaje que toda la atención está centrada en él. El niño desarrolla debido a esto un egocentrismo desmedido. Manifiesta igualmente períodos de gran agresividad y se observan sus intentos por dominar a los que se encuentran a su alrededor, para que ejecuten sus caprichos.

Le sigue la etapa fálica que comprende de los tres a los seis años de edad en donde los genitales son la zona erógena predominante. Cuando los niños descubren las diferencias anatómicas inicia para la niña el complejo de castración, pues siente que ha sido castrada o es carente del falo por culpa de la madre e intenta para contrarrestar esto ser igual que un varón, jugar los mismos juegos, ser pequeños varones.

El niño, en cambio, al descubrir la diferencia anatómica primero niega la diferencia anatómica y busca el equivalente a su miembro viril en el clítoris. Luego teme ser castrado igual que la mujer y es gracias a este temor a ser castrado, que más adelante, cuando se resuelve el Edipo, se puede formar la instancia psíquica del Superyo.

En el complejo de Edipo el niño experimenta sentimientos sensuales hacia el progenitor del sexo contrario y siente rivalidad hacia el progenitor del sexo opuesto, más adelante, cuando se resuelve el complejo el niño se logrará identificar con el progenitor del mismo sexo para aprender su rol sexual y desplazará los sentimientos amorosos en otra persona fuera de su familia.

La etapa de latencia inicia aproximadamente de los 6 años a la pubertad, en este periodo se ingresa por la gran represión que sufren los impulsos sexuales orientados  hacia el progenitor del sexo contrario y esta energía libidinal se sublima hacia los quehaceres intelectuales. Es por esto que se incrementa lo intelectual y la laboriosidad.

Finalmente la etapa genital comienza en la pubertad, la zona erógena predominante es la genital, la mujer hubo de ceder parte del placer experimentado por el clítoris con la masturbación, a la vagina gracias a esto podrá compartir con el sexo contrario el placer genital.

 

Erikson postula una teoría epigenetica y nos dice que el desarrollo psicosocial del individuo se puede estudiar en ocho etapas que se dividen por edades y características específicas.   Por motivo de la investigación solo abordaremos la segunda y la tercer etapa.  Cada fase tiene un tiempo óptimo también. Es inútil empujar demasiado rápido a un niño a la adultez, cosa muy común entre personas obsesionadas con el éxito. No es posible bajar el ritmo o intentar proteger a nuestros niños de las demandas de la vida. Existe un tiempo para cada función.

Si pasamos bien por un estadio, llevamos con nosotros ciertas virtudes o fuerzas psicosociales que nos ayudarán en el resto de los estadios de nuestra vida. Por el contrario, si no nos va tan bien, podremos desarrollar mal-adaptaciones o malignidades, así como poner en peligro nuestro desarrollo faltante. De las dos, la malignidad es la peor, ya que comprende mucho de los aspectos negativos de la tarea o función y muy poco de los aspectos positivos de la misma, tal y como presentan las personas desconfiadas. La mal adaptación no es tan mala y comprende más aspectos positivos que negativos de la tarea, como las personas que confían demasiado.

Para E. Erikson, esta etapa comprende de los 18 meses a 4 años   Erikson entiende el desarrollo del ser humano como el desenvolvimiento de etapas alternadas entre ordenación y crisis que apuntan a la adquisición de una serie de actitudes básicas alternativas, en este caso de edad particular, la autonomía versus duda y vergüenza.  Ambos lados de la moneda son formas de experimentar la introspección; son maneras de comportarse, observables por otros; y reflejan estados interiores inconscientes que resulta posibles de determinar mediante una prueba de análisis.  Estas tres dimensiones son rectoras en esta descripción.

La maduración muscular lleva al niño a aprender dos modalidades sociales: aferrar y soltar.  Ambas modalidades implican dos actitudes, el aferrar puede llegar a significar retener o restringir en forma destructiva y cruel o se puede convertir en un patrón de cuidado y significar tener y conservar.  De la misma forma que el soltar se puede convertir en una aberración y liberación destructiva o un afable “dejar pasar”, un “dejar vivir”.

La superación de esta etapa básica se refleja en el control exterior y debe llenar al niño de un grato sentimiento tranquilizador.  El niño debe ser capaz de sentir una fe básica de la existencia.  Esto es producto de su capacidad para retener y soltar con discreción, a voluntad.  Este proceso es sumamente impórtate y se le debe llevar al niño a una experiencia gradual y bien guiada de la autonomía de la libre elección para que no vuelque contra si mismo toda su urgencia de destruir, manipula y discriminar.  El niño puede tomar posesión de las cosas, a fin de ponerlas a prueba mediante una repetición intencional, donde llegara a obsesionarse con su propia repetitividad.  Por medio de la obsesión el niño aprende a controlar su medio ambiente y adquirir un poder mediante el control detallado de las cosas.  Esto seria la semilla de la vida adulta de quienes viven según la letra y no según el espíritu.

La vergüenza no es estudiada en Occidente porque se ve adsorbida por la emoción de la culpa.  En Oriente es la vergüenza la que aparece con mayor repetición.  La vergüenza implica que uno está completamente expuesto y conciente de ser mirado, es decir, de ser conciente que de uno mismo.  Quien siente vergüenza quiere no ser mirado, siente que el mundo a puesto se atención sobre él y prefiere estar oculto, sea el rostro, sea el cuerpo.  Quisiera destruir los ojos del mundo, quisiera destruir el otro que lo mira.  Por no lo puede lograr por lo que se dedica a desear su propia invisibilidad.  La vergüenza visual es anterior a la culpa auditiva, que Erikson lo define como “un sentimiento de maldad que uno experimenta en total soledad”.  Esa vergüenza refleja un sentimiento de pequeñez que se puede desarrollar cuando el niño es capaz de ponerse de pie y percibir las medidas relativas de tamaño y poder.

La vergüenza lleva al niño a ocultarse, no a dejar de desear, sino a ocultar sus deseos.    El niño y el adulto tienen un limite para soportar la exigencia de que se considere a si mismo, su cuerpo y sus deseos, como malos y sucios, y para su creencia en el no-fallo de quienes emiten este juicio.  Así, el niño o el adulto lograra satisfacer sus deseos cuando quienes los miran se hayan ido o el se haya alejado.  La duda y la vergüenza son emociones hermanas.  La vergüenza, como dijimos, es el sentimiento de sentirme mas expuesto de lo que se puede estar.  Y la duda implica no solo la conciencia de un anverso y un reverso sino la conciencia de un “detrás”.  Es la zona anal, proveedora tanto de emociones placenteras (al defecar, por ejemplo), como oculta e invisible desde el frente.  Es común encontrar este sentimiento en la expresión adulta de temores paranoicos concernientes a perseguidores ocultos y perseguidores secretos que amenazan desde atrás, o mejor dicho, desde adentro de atrás.

En esta etapa el niño decide entre amor y odio, cooperación y terquedad, libertad de auto expresión y auto-supresión.  En suma, un sentimiento de autocontrol sin la perdida de la auto estimación da origen a un sentimiento de buena voluntad y orgullo; por el contrario, un sentimiento de perdida de autocontrol y de un sobre control foráneo da origen a una propensión a la duda y la vergüenza. 

Es importante decir que el sentimiento de autonomía esta promovido por un salvaguarda institucional en el principio de la ley y el orden y que este sentimiento esta fomentado en el niño y modificado en la vida adulta y sirve para la preservación económica y política en el sentido de justicia.

La etapa de la iniciativa vs. culpa comprende de los 4 a los 6 años.  El conflicto principal es de la iniciativa es que el niño aprende a emprender actividades y la respuesta que recibe a las mismas determina su sentido de iniciativa, esta permanecerá intacta o le causara sentimiento de culpa en sus acciones.  Las labores son que el niño establece relaciones con sus compañeros, comienza a formar conceptos basados en la realidad, refina su control motor y aprende un papel social basado en la identificación del genero.

Este es el estadio genital-locomotor o la edad del juego. Desde los 3-4 hasta los 5-6 años, la tarea fundamental es la de aprender la iniciativa sin una culpa exagerada.

La iniciativa sugiere una respuesta positiva ante los retos del mundo, asumiendo responsabilidades, aprendiendo nuevas habilidades y sintiéndose útil. Los padres pueden animar a sus hijos a que lleven a cabo sus ideas por sí mismos. Debemos alentar la fantasía, la curiosidad y la imaginación. Esta es la época del juego, no para una educación formal. Ahora el niño puede imaginarse, como nunca antes, una situación futura, una que no es la realidad actual. La iniciativa es el intento de hacer real lo irreal.

Pero si el niño puede imaginar un futuro, si puede jugar, también será responsable…y culpable. Si mi hijo de dos años tira mi reloj en el váter, puedo asumir sin temor a equivocarme que no hubo mala intención en el acto. Era solo una cosa dando vueltas y vueltas hasta desaparecer. ¡Qué divertido! ¡Pero si mi hija de cinco años lo hace…bueno, deberíamos saber qué va a pasar con el reloj, qué ocurrirá con el temperamento de papá y que le ocurrirá a ella! Podría sentirse culpable del acto y comenzaría a sentirse culpable también. Ha llegado la capacidad para establecer juicios morales.

Erikson es, por supuesto, un freudiano y por tanto incluye la experiencia edípica en este estadio. Desde su punto de vista, la crisis edípica comprende la renuencia que siente el niño a abandonar su cercanía al sexo opuesto. Un padre tiene la responsabilidad, socialmente hablando, de animar al niño a que “crezca”; “¡que ya no eres un niño!”. Pero si este proceso se establece de manera muy dura y extrema, el niño aprende a sentirse culpable con respecto a sus sentimientos.

Demasiado iniciativa y muy poca culpa significa una tendencia mal-adaptativa que Erikson llama crueldad. La persona cruel toma la iniciativa. Tiene sus planes, ya sea en materia de escuela, romance o política, o incluso profesión. El único problema es que no toma en cuenta a quién tiene que pisar para lograr su objetivo. Todo es el logro y los sentimientos de culpa son para los débiles. La forma extrema de la crueldad es la sociopatía.  La crueldad es mala para los demás, pero relativamente fácil para la persona cruel. Peor para el sujeto es la malignidad de culpa exagerada, lo cual Erikson llama inhibición. La persona inhibida no probará cosa alguna, ya que “si no hay aventura, nada se pierde” y particularmente, nada de lo que sentirse culpable. Desde el punto de vista sexual, edípico, la persona culposa puede ser impotente o frígida.

Un buen equilibrio llevará al sujeto a la virtud psicosocial de propósito. El sentido del propósito es algo que muchas personas anhelan a lo largo de su vida, aunque la mayoría de ellas no se dan cuenta que, de hecho, ya llevan a cabo sus propósitos a través de su imaginación y su iniciativa. Creo que una palabra más acertada para esta virtud hubiera sido coraje; la capacidad para la acción a pesar de conocer claramente nuestras limitaciones y los fallos anteriores.




Capitulo II – Familia y Entorno Social

La familia a lo largo de la historia ha atravesado por diferentes etapas, a saber, la promiscuidad, la cenogamia, la poligamia, la patriarcal monogamia y la conyugal moderna.  Las características centrales de la familia conyugal moderna son que existe un contrato reciproco, hay intercomunicación, interactividad, cooperación por división de trabajo, solidaridad de ajuste y mutuo apoyo.  Podemos decir que existe una etapa prenupcial por la que atraviesa tanto el futuro padre como la futura madre que se caracterizan por intentar alcanzar un grado de madurez física, psicológica y social que deviene de tener intereses y aptitudes semejantes, creencias afines, cultura y educación semejante, expectativas económicas, vida sexual similar y actitudes frente a la familia política.  

Posteriormente la pareja pasa a la etapa nupcial donde se puede integrar de la siguiente manera: esposa-madre donde hay una dependencia económica, esposa-compañera donde la dependencia es emocional o mujer-colaboradora que implica una familia igualitaria.  Erikson nos dice que para lograr una sexualidad exitosa debe haber mutualidad de orgasmo, amor y compañerismo, sexo heterosexual, confianza mutua, ciclos de trabajo, reacción y procreación, descendencia satisfactoria y amor íntimo. 

Además, las expectativas de la familia deben cumplir las necesidades físicas, afectivas, de fortalecimiento de personalidad, formación de roles sexuales, papeles sociales y desempeño y aprendizaje.  En la familia y en el individuo la madurez tiene ciertas características como que se ha superado la niñez pero se conservan los poderes emocionales, la autonomía de la deambulacion, la capacidad e integración, el placer y el espíritu de juego, el idealismo y pasión de la adolescencia, la estabilidad y la sabiduría, el conocimiento, la sensibilidad y la fuerza, la determinación y la responsabilidad.  Esto es un elemento imprescindible para que el funcionamiento del matrimonio pueda darse y logre integrar una familia como sociedad de grupo donde sucedan procesos de integración emocional y definición clara de los papeles familiares así como el desarrollo individual e histórico.  Estas características las encontramos en menor o mayor medida en las familias mexicanas y van conformando el entramado social/familiar en el que el niño va a crecer y va a lograr superar ciertas etapas de maduración. 

Pueden haber disfunciones en la pareja y generar desajustes en el matrimonio por la desconfianza, la duda, el temor, la falta de convicción, la ausencia de compromiso que generen la motivación por el divorcio donde como constantes podemos encontrar una cultura diferente, la no comprensión sexual, la desorganización económica, la falta de integración emocional y de temperamento y la personalidad dispar.  Todo esto nos sirve para ubicar cual es el papel de los padres y de la familia en la conformación social.  De la estructura social se integra una conducta social que deviene en la formación de un carácter social y genera una personalidad social que finalmente llega a configurar las actitudes del individuo y pautar sus normas y estructuras en su comportamiento de grupo y familia, esto es son algunos de los presupuestos antropológicos de la constitución de la familia. 

Citando a Ortega y Gasset “yo soy yo y mi circunstancia” podemos comprender como estar circunscritos como individuos en formación en el entramado social construye la historicidad familiar y permite la convivencia humana y es la esencia de la civilización.  En este útero social se pretenden cumplir las necesidades de seguridad física, emocional y de aceptación social.  Así, la civilización surge producto del hombre de alejarse de la naturaleza y ajustar sus relaciones mutuas, reguladas por el Derecho, y tendientes a la homeostasis entre el principio del placer y el principio de realidad. 

Freud nos dice que el surgimiento de la civilización por medio de la represión y la culpa, en el consentimiento de la sociedad patriarcal, se da por vivir orientados al principio de realidad y alejados del principio del placer donde el individuo únicamente busca satisfacer sus necesidades.  Definiendo el carácter social y parafraseando a Fromm encontramos que el núcleo de la estructura social esta integrado por las zonas de convergencia reticular en la subjetividad de los miembros de una misma cultura a diferencia del carácter individual donde la subjetividad encuentra puntos de no-contacto en el grupo.

Dice Wordsworth que “el hijo es el padre del adulto”.  Esta aseveración nos invita a pensar en que la relación padre/hijo es dinámica, histórica, binomial, bidireccional y en primer instancia instintiva de carácter sexual/pulsional con miras a la conservación de la especie.   Así, la paternidad es producto de la cultura, la sociedad y la biología.  Entendemos que el papel del padre como providencia social de alimento a cambio de la protección emocional y los cuidados de la madre con la progenie son originados por el instinto y las pulsiones, pero, puede surgir en el padre una relación narcisista donde la parentalidad apunte a la continuación de si-mismo por medio del hijo y donde los padres y las madres parecen recibir una satisfacción mas directa cuando tienen hijos del mismo sexo.  Esto es innegablemente un atropello al proceso de individuación y maduración que el niño tiene que recorrer en su camino al desprendimiento del útero materno y del útero familiar. 

La paternidad en un padre no solo es un logro biológico sino un ejercicio ulterior de la evolución de la personalidad el padre.  Esto es, que el padre se afirme como protector/providente y en este ejercicio encuentre su realización genuina de la cualidad paternal que no es otra sino permitir la triangulación de su figura, la de la madre y la del hijo/a en una dinámica donde el ejercicio de esta paternidad/maternidad no interfiera con el vinculo de la relación de pareja y la comunicación intima entre los padres. 

A lo largo del tiempo la familia ha cambiado de ser una familia autoritaria, producto de la sumisión de los hijos a los padres, a ser una familia individualista donde los miembros comienzan a generar su propia manutención.  La paternidad gesta al niño e invita al padre a tener una relación con la madre de esposo/padre.  A toda costa se debe evitar caer un paternalismo narcisista donde el perfeccionismo se produzca por intentar reproducir las mismas cualidades, o incluso aun mejores, del padre en el hijo/a.   El conflicto básico de la maternidad es inherente a la regresión psicobiologica del embarazo y a los dolores y peligros del parto, pero que, cuando la figura paterna esta ubicada en su papel, este conflicto puede disminuir incluso desaparecer casi por completo.

En el proceso del inicio de la vida de un nuevo ser pueden pasar muchas cosas, la mas importante, donde detendremos este estudio es en el proceso de aceptación de la madre para dejar de ser ella y convertirse en madre implicando la aceptación de su producto y su posterior convivencia y comunión.  El aborto, es una de las posibilidades que pueden interrumpir este proceso y que sucede con mucha frecuencia en nuestra sociedad por embarazos no deseados, por fallas en los métodos anticonceptivos o por una inadecuada planeacion familiar.  Si este paso anterior es abatido la madre tiene que llevar a su hijo al proceso de aceptación como proceso de socialización.  Si a un niño no se le ha expuesto a la sociedad/familia por medio del lenguaje y la comunicación no verbal el niño jamás podrá llegar a superar la primera fase de desarrollo.   

Si este proceso de socialización por medio de la adquisición del lenguaje es educado se necesita un segundo paso: el reconocimiento de la independencia y el ulterior surgimiento de la individuación del sujeto.  La naturaleza humana no es impersonal ni insocializada sino por el contrario depende y esta inextricablemente ligada a las relaciones de poder y vinculo social.  Freud nos habla del principio del nirvana y de la pulsion de muerte así como del trauma del nacimiento.  El autor nos dice que el trauma del nacimiento se debe a que el niño atraviesa por un proceso de angustia (angosto), donde va de una vida de máximo placer y satisfacción total de las necesidades a una de realidad y lucha del otro lado de la pared uterina.    El narcisismo es cuando un sujeto trata su cuerpo como lo haría con un objeto sexual; en este proceso se da la estructuración yoica y el auto-concepto.  Podemos así distinguir dos conceptos fundamentales en la construcción de la personalidad del niño/a: el narcisito y el autismo. 

El narcisismo implica la necesidad de todo contacto a diferencia del autismo que es el repudio a todo contacto.  Según Freud el narcisito tiene dos grados o etapas.  El primario que es cuando la libido del niño esta puesta en la díada donde se reclama amor, cuidado, alimento y es el amor a una dualidad común, a saber, madre/hijo-a.  Y el narcisismo secundario que es una reacción reactiva que busca la satisfacción de demandas y necesidades pero al no tenerlas se ensimisma y puede generar autismo. 

Según Guenter Amon, el narcisimos tiene cuatro etapas: el primario, que es sano de la primera infancia, es un “quererse a sí mismo”; el secundario, que es reactivo; el terciario, que es un narcisito primario fallido en la estructura yoica, puede surgir por una madre ambivalente; y el cuaternario que es el narcisito normal y sano que genera catexis mutua y creatividad.  La catástrofe del autismo es la consecuencia de un rechazo por parte de la madre, que puede ser manifiesto y tomar aspectos de malos tratos y negligencia o de ocultamientos y causas profundas de inseguridad en la persona que se desarrolla.  La sociedad iguala la delincuencia con las enfermedades mentales y esto no es correcto. 

Las enfermedades mentales como el autismo se pueden tratar en un ámbito psicológico y la delincuencia no, se necesita de instituciones jurídicas y de otras reglas aunque en el fondo ambos problemas nos hablan de una descomposición de carácter social.

Una de las vías del desarrollo del niño son cuando la díada madre/hijo se separa y la madre es la que le da espacio lo invita al hijo a dejar de estar en el útero familiar y pasar al útero social, es ahí cuando la ley del padre se instaura y es el padre el que el impone una distancia pues la reclama como pareja y surge una posible estado de individuación.    El niño sicótico no paso por el nacimiento psíquico, no tiene identidad personal, la catástrofe autística se da por una falta de socialización.  En el autismo no hay transferencia cuando en el narcisito si la encontramos, la transferencia sirve a la vivencia recuperadora de los afectos tempranos en un contexto nuevo y positivo y es una vía de sanacion de un niño/a autista.

 

Las prerepresentaciones parentales son formativas del carácter, la personalidad y la génesis del individuo y dan paso a la evolución del sujeto en su dimensión social.  La construcción del espacio psicológico en el que nace un ser humano es determinante de la naturaleza y el entramado de la subjetividad que se tejo como producto de la interacción de los procesos internos con los fenómenos externos por la mediación de la palabra

Psicológicamente la mujer desea, por el Complejo de Edipo, tener un hijo del padre o del hermano como sustituto imaginario del falo que le fue negado. Existen mujeres que por la concepción cultural sólo se sienten como tales si es que son madres.

En el hombre, las motivaciones de la paternidad son demostrar su virilidad, por la angustia de la castración y por el triunfo fálico que significa. Pero pueden estar recelosos respecto a la paternidad por que significaría alcanzar su madurez psíquica al renunciar a su dependencia con la madre o la esposa al hacerse responsable del hijo, además de que se convertiría en sucesor del padre al que vio en el Complejo de Edipo como rival o creen que la paternidad los haría afeminados, débiles o domésticos.

La sociedad establece condiciones para ejercer la paternidad entre las cuales se encuentran: vivir en matrimonio, que al menos uno de los esposos pueda sostener económicamente a la familia (en la familia patriarcal el hombre es quien tiene la función de providente, pero la más importante de las anteriores es la decisión de permanecer juntos al menos hasta que los hijos sean independientes.

En ambos sexos existe otra motivación de la paternidad que consiste en la continuación de sí mismo a través del hijo del mismo sexo. Así es como el padre tendrá mayor preferencia por el hijo varón en el que las identificaciones serán mayores y en la mujer aunque el hijo varón le signifique la obtención del falo, preferirá la hija como una prolongación de sí misma.

Durante el embarazo se van a actualizar conflictos que el hombre y la mujer tuvieron con sus propios padres, a la vez que tomarán como base la imagen de los padres para realizarse la imagen paterna o materna propias y esto determinará su actitud hacia la paternidad.

En el primer trimestre del embarazo la mujer desarrolla fantasías, temores y angustias sobre el niño y sobre sí misma. En este período distingue los pequeños cambios que van apareciendo en su cuerpo, puede tener náuseas que se relacionan con la creencia infantil de que la concepción es oral, gran sensibilidad sentimental y extrañamiento de sí misma y de los demás, lo que le llevará a un distanciamiento de su marido. Vive al feto como parte de ella misma que le pertenece.

El segundo trimestre se caracteriza por el inicio de los movimientos del feto, es entonces cuando la madre siente dentro de sí la otredad y experimenta al feto como un extraño que no le pertenece.

Experimenta la madre sentimientos ambivalentes hacia el embrión porque cree que le causa daño a su cuerpo, que será un intruso en su matrimonio y como pierde su figura que su marido la dejará de amar, además su vida sexual es escasa o nula porque le preocupa que pueda dañar al niño y además cree que le impedirá realizarse profesionalmente.

En esta fase cobra especial importancia la relación que la futura madre tenga con la propia porque esa imagen le sirve de base para crearse la propia imagen de ella misma como madre y la actitud que tome hacia la maternidad.

Durante el tercer trimestre el cuerpo se distorsiona mucho más y los movimientos del feto son dolorosos. Predominan los temores de muerte del hijo o de ella,  que el bebé nazca con deformaciones  por los sentimientos de culpa y el parto le origina fantasías de muerte y renacimiento.

En el parto se pueden presentar muchas complicaciones en las madres que son rechazantes, pero disminuyen las tensiones cuando son acompañadas por el marido durante el parto, además esta situación le ayuda a él a desarrollar un mayor sentido de la paternidad.

A pesar de que aparentemente la mujer posee el rol principal en la evolución del embarazo y en el parto, el hombre es un gran apoyo para la mujer embarazado. El varón puede adoptar actitudes opuestas hacia su mujer durante la gestación, sean de rechazo hacia ella por su figura y su inestabilidad emocional porque le remite al recuerdo del embarazo de la propia madre, o puede mostrarse en exceso complaciente y protector.

La paternidad es vivida sólo en la imaginación del hombre y sustentada por su relación con la mujer en el embarazo. Al igual que la mujer, el hombre atraviesa por sentimientos ambivalentes, de angustia, desorientación y preocupación por la embarazada y sobre todo por el hijo.

También puede manifestar síntomas psicosomáticos parecidos a los de la pareja como las náuseas, mareos, malestar o aumento de peso. Este fenómeno se conoce como covada y se presenta cuando existe una gran empatía con la mujer.

Las expectativas de la paternidad pasas por tres etapas en el desarrollo de la gestación: primero se dan cambios en el concepto de sí mismo, después ocurren cambios en la relación con su esposa y finalmente vienen los cambios en su  mundo social fuera del hogar.

Un hecho que ha descubierto el psicoanálisis es la envidia del hombre hacia la mujer de la capacidad de ésta de concebir y parir un hijo. La expresión sublimada de este deseo se encuentra fácilmente en la creatividad artística y científica.

Es muy importante que el padre participe en el cuidado del bebé como preparación de su futuro rol de mayor importancia en el Complejo de Edipo, donde será un factor amenazante por el complejo de castración, separará al niño de la díada, lo introducirá en el lenguaje simbólico y fundará su superyo.

En las familias modernas la autoridad paterna se ha vuelto más flexible y esto en vez de perjudicar la individuación, incrementa la comunicación entre el padre y sus hijos de modo que es posible un mejor desempeño de su papel en la individuación y socialización del niño.

Su papel de providente no es únicamente referido al bien material que sirve de sustento a su familia, sino que tiene que proveerla de igual modo de una vida afectiva.

Los padres cuyas profesiones (aspiraciones yoicas) son más relevantes que su familia, son incapaces de proveer afectivamente a su esposa e hijos, originando un empobrecimiento afectivo a la familia en conjunto.

Una manifestación patógena de la paternidad es cuando el padre posee un narcisismo descontrolado que le hará tener expectativas muy altas sobre el hijo y si éste no las cumple, el padre se sentirá decepcionado y lo despreciará; si el hijo cumple tales expectativas o las sobrepasa, se puede convertir en su rival.

Otro caso lo conforman los padres que en vez de ser providentes, son dependientes de su esposa e hijos por una regresión acompañada del alcoholismo, característico de la regresión a la fase oral. A pesar de todas estas circunstancias en las que la paternidad no se desarrolla bien, son casos excepcionales donde falla completamente la cualidad paternal.

 

La influencia del entorno social tiene inicio en el rechazo o aceptación del embrazo y es en este punto donde se entrecruza la polémica del aborto con la polémica respecto al momento en el que el feto es un ser por derecho propio y por lo tanto con derecho a la vida.

Existen múltiples posturas sobre el tema que van desde la perspectiva biológica, médica, psicológica y filosófica hasta la religiosa, moral e ideológica. Carusso determina que lo que da realmente origen a un ser humano es la socialización, no basta el nacimiento biológico para formar un nuevo ser.

Es indispensable la aceptación del niño por la sociedad, la familia, pero sobre todo por la madre. Es por la gran dependencia del bebé que se puede fundar la necesidad de superarla y volverse un ser independiente para lo cual es necesaria la ayuda de la madre. El rechazo inconsciente o no hacia el niño opera ya con el temor o aversión al embarazo.

Cuando el niño se encuentra en el útero materno se encuentra sin un yo aunque está protegido por el cuerpo materno, en este periodo son casi nulas las tensiones que experimenta y es por ello que fue nombrado como el principio del nirvana. Esa pulsión de vida se contrapone a la pulsión de muerte que es la única forma de volver a esa homeostasis inicial.

La actitud de la madre hacia el bebé tendrá consecuencias benéficas o catastróficas para su posterior desarrollo. Si es una madre ideal tendrá una positiva actitud hacia el niño tanto consciente como inconscientemente y tendrá un buen desarrollo el bebé.

Si es una madre catastrófica en la que existe una identificación negativa con el rol femenino, que muestra agresividad e irritabilidad, el bebé puede tener una conducta inestable, pasando del llanto a la apatía. Si es una madre ambivalente que lo rechaza inconscientemente y conscientemente lo acepta, le causará trastornos adaptativos al niño.

Luego del nacimiento biológico el niño entre en un útero social en el cual continúa su desarrollo hasta que se vuelve un ser independiente. Es en este útero donde desarrolla un narcisismo primario en el que catectiza libidinalmente la díada madre-hijo   que será la base para el narcisismo secundario que consiste en la vuelta hacia el yo de la libido con el que podrá establecer lazos afectivos con su entorno.

El estado narcisista constituye el inicio de la socialización, pues el niño confía que existe una persona (su madre) que impedirá que no se encuentren satisfechas sus necesidades elementales.

Si la madre rechaza al niño o se comporta de manera ambivalente y hostil hacia él, el niño pierde la confianza en que ella responderá a sus necesidades, entonces el bebé interpreta como imposibles las relaciones con su entorno.




Capitulo III - Imágen de si mismo

Hay dos factores que influyen en la construcción de la imagen corporal: el dolor y el control motor.  También poseen un muy importante papel para dicha construcción las sensaciones y percepciones internas que en un primer momento y posteriormente se anexan con las percepciones externas.

Sin embargo es el dolor (displacer) el que ayuda a tomar la decisión sobre lo que es placentero y se desea seguir experimentando y lo que al ser displacentero nos hace movilizarnos de manera que podamos detener esa tensión. Así es como toda sensación placentera o displacentera contiene en sí misma una respuesta motriz.

Otro aspecto a considerar es la experiencia óptica que se experimenta por medio de la acción y alcanza su máxima expresión en la coordinación viso-motora.

No debemos olvidar que “el desarrollo del esquema del cuerpo probablemente corre paralelo , en gran medida, al desarrollo senso-motriz” Mediante el dibujo es posible visualizar la imagen corporal, a pesar de que es una actividad psíquica compleja, es precisamente por esta característica del dibujo, que resulta difícil determinar si en los dibujos infantiles la incapacidad sintética es debido a dificultades sensoriales o inmadurez motriz. Pero las figuras humanas que los niños dibujan son creadas según su experiencia y conocimiento sensorial de la imagen corporal.

Goodenough es uno de los investigadores del dibujo infantil que muestra la imagen corporal del niño. Un ejemplo de la imagen corporal que tiene el niño es la forma en la que dibujan los dedos (en algunos casos con varios dedos más o como una línea reta) muestra el paralelismo entre el desarrollo óptico y la comprensión de relaciones especiales en la imagen corporal. Para Piaget el concepto de izquierda y derecha en niños de 5 a 8 años es sólo en relación al propio cuerpo; de los 8 a los 11 años pueden aplicar tales conceptos a los demás y pasada esta edad ya pueden usarlos relacionados a los otros y a los objetos.

Distingue tres etapas en las que se desarrolla esta capacidad: 1) egocentrismo, 2) socialización y 3) objetividad completa, y considera que esta capacidad de diferenciar entre derecha e izquierda sólo se trata de juicio y razonamiento.


La comprensión del propio cuerpo se logra al efectuar la oposición del propio cuerpo con el mundo externo, de esta manera se construye la imagen corporal, con el narcisismo primario y secundario que desarrolla el infante.

La libido narcisista tiene por objeto la imagen del cuerpo. Con esta libido se van catectizando diversas partes del cuerpo según las etapas del desarrollo psicosexual y es a partir de esto que la imagen corporal se va construyendo y modificando.

Las zonas erógenas se catectizan según el niño va pasando de una etapa a otra, de tal manera que la imagen del cuerpo en la etapa oral se sitúa en torno a la boca, durante la etapa anal en torno al ano y de esta forma el flujo libidinal influye notablemente en la imagen del cuerpo.

Así es como “en la construcción del esquema del cuerpo habrá, entonces, una continua interacción entre las tendencias del yo y las libidinales o, en otras palabras, entre el yo y el ello”

 

Las representaciones que tiene el niño de su mundo en el que vive, se pueden descifrar a través de sus dibujos y modelados, pues sus auténticos fantasmas surgen después de verbalizar sus propios dibujos, es el niño quien tiene la posibilidad de hablar a través del inconsciente. Es importante que se puede ilustrar el panorama del niño mediante sus grafismos y composiciones plásticas, existe un elemento que es el mediador en la s representaciones alegóricas que el sujeto aporta, es decir, la imagen del cuerpo.

En cualquier composición libre el niño representa la imagen del cuerpo, las asociaciones que el infante proporciona para actualiza la articulación conflictiva de la tres instancias del aparato psíquico. Para Dolto, “las asociaciones del niño las que aportan esta clave con lo cual resulta ser él mismo”, es necesario entender que la diferencia entre el esquena corporal y imagen del cuerpo radica en que la imagen del cuerpo no es la imagen dibujada, que ha de ser revelada mediante el análisis con el niño.

El esquema corporal es una realidad que parte de una experiencia en el mundo exterior, debido a la falta o la interrupción de las relaciones del lenguaje, pueden existir modificaciones en la imagen del cuerpo, el desarrollo sano de un sujeto se puede ver a través una imagen del cuerpo no invalida, dependiendo mucho el contacto que el niño tenga con sus padres. El esquema corporal especifica al individuo, esté será el interprete activo o pasivo de la imagen del cuerpo, es decir, que se le permite la objetivación de una intersubjetividad, de tener una relación libidinal que es fundada en el lenguaje; de este modo, el esquema corporal es igual para todos, en cambio la imagen del cuerpo es diferente para cada individuo, pues esta ligada a su historia de vida.

Dolto menciona que “la imagen del cuerpo es la síntesis viva de nuestras experiencias emocionales: interhumanas, repetitivamente vividas a través de las sensaciones erógenas electivas”, es decir, que el esquema corporal es una abstracción de vivencias del cuerpo en tres dimensiones de la realidad, la cual se estructura a través del aprendizaje y la experiencia, mientras que la imagen del cuerpo se estructura  mediante la comunicación entre sujetos, entonces el esquema corporal inconsciente, preconsciente y consciente, en cambio, la imagen del cuerpo se refiere al deseo de gozar,  y que es siempre inconsciente, que está constituido por la articulación dinámica de una imagen de base, una imagen funcional y una imagen de las zonas erógenas donde se expresa la tensión de las pulsiones.

Para Dolto, “el interés de descifrar la imagen del cuerpo a través de las ilustraciones gráficas y plásticas que de ella proporciona el niño, radica en comprender de qué manera puede entrar en comunicación de lenguaje, expresarse de verdad con un adulto, sin por ello hablarle”, por eso, es importante la imagen del cuerpo, ya que siempre existen deseos que se originan de manera inconsciente. Freíd, al mencionar las pulsiones como una tendencia de cumplimiento del deseo, las pulsiones de vida siempre van ligadas a una representación, pueden ser activas o pasivas, mientras que las pulsiones de muerte, reposo del sujeto carecen siempre de representación, predominando casi siempre durante el sueño.

La imagen del cuerpo es siempre imagen potencial de comunicación en un fantasma, por lo que, el niño que está solitario siempre está presente para si mismo a través del fantasma de una relación pasada, que es real, y narcisizante, entre él y el otro. Para el niño un fantasma representa una forma de consolarse él mismo, ya que, el le da vida a todas las cosas, el esquema corporal, lugar en donde tiene la necesidad de darle una vitalidad orgánica, se entrecruza con la imagen del cuerpo, lugar del deseo, por lo que, será un importante para que el niño pueda estructurarse como ser humano. El fantasma del niño es lo que no es realidad, está entre lo imaginario y la realidad, es decir, que el niño debe ajustar a su fantasma, para tener un crecimiento continuo en el esquema corporal del niño frente a la realidad.

 

Dolto señala que “el deseo, obrando en la imagen dinámica, procura cumplirse gracias a la imagen funcional y a la imagen erógena, donde se focaliza para alcanzar un placer por captación de su objeto”,  en esta búsqueda, el deseo desborda siempre a la necesidad, los lugares de percepciones sutiles del cavum, del oído, de la vista, y más tarde del ano, de la vagina, del pene, se convierten en zonas erógenas debido al contacto con un objeto parcial de apaciguamiento en relación con la madre, y por otra, a la ausencia mediatizada por el lenguaje, cuando el objeto parcial falta.

La madre es la encargada a través de la palabra dirigida al hijo, la que le puede hacer sentir la ausencia de un objeto, o la no satisfacción de una demanda de placer parcial.  Es decir, que el”objeto parcial erótico es evocado por el deseo total (madre) que priva al niño del pecho que el desea, pero un niño cuya hambre y cuya sed ya han sido aplacados por otro medio, un niño que ya no tiene necesidad de el”. En el proceso normal de elaboración subjetiva de las imágenes del cuerpo, existe un intercambio de palabras, que proporciona la simbolización de los objetos de goce pasado. Para Dolto, la importancia “de las palabras cuyo vocabulario el niño no posee, el objeto transicional es tal vez léxico, no descifrable, promovido a representar la enteridad del sujeto que se intuye en su  relación objeto-cuerpo potencialmente erógeno y en su relación funcional con <<la madre>> “, de ahí la importancia que tiene el hecho  que a los niños les muestren palabras de amor, permitiéndole una libertad lúdica, tendría como resultado el no tener la  necesidad de objetos transicionales.

Dolto, define el objeto transicional como  “un objeto que articula a los niños con las imágenes táctiles de las zonas de base, funcional y erógena, oral y olfativa; y con las imágenes manipuladoras funcionales anales de la época en que, antes de ser autónomos para la marcha, son “dirigidos” por el adulto”,  estos objetos son necesarios para que los niños se sientan protegidos ante cualquier amenaza, que intenta separarlos del lugar de seguridad materna,  el objeto se convierte en un fetiche antipeligro.  Existe un intercambio asegurador con la madre, quien es para el niño la prueba de una relación humana duradera, más allá de la herida de la imagen funcional.

El psicoanálisis permitió descubrir que son los intercambios, soportes del narcisismo indispensable para el reencuentro  de la salud afectiva,  los que fundamentan el pronóstico psicosocial de futuro de un niño determinado, nacido de ciertos padres, a salvo de peligros físicos. El narcisismo fundamental de un sujeto echa las raíces en las primeras relaciones repetitivas que acompañan a la vez a la respiración, a la satisfacción de sus necesidades nutritivas y a sus deseos parciales.

El niño es por este hecho todo él, en su pre-persona en vías de estructuración, lugar de este vinculo relacional e interrumpido.  Dolto señala que “la persona primera y el mismo se reencuentran a veces un poco diferentes, pero ella siempre lo reconoce, aun si el niño pone en ello cierto tiempo, y luego el vinculo se recupera. Por esto es por lo que hablo de objetos <<mamaizados>>, es decir, objetos que hacen surgir en el niño, por asociación de fantasmas, la presencia aseguradora memorizada de su madre”. Es decir, que son objetos que hacen surgir en los niños, una asociación de fantasmas con la presencia aseguradora de su madre.

La importancia de la imagen del cuerpo que es unida por la relación simbólica continua, asumiendo percepciones que al no existir, o que por mucho tiempo estuvieran ausentes sería una situación muy amenazante para el niño.  El despedazamiento fantasmatico  de si mismo y del mundo exterior, de donde emana la imagen del funcionamiento alimentario y excremental que el esquema humano condiciona, esta  tiene como origen de la discriminación entre necesidad y deseo, que ha sido la relación de comunicación con la madre, comunicación de psiquismo a psiquismo.

Para Dolto, “El fruto de la castración oral, es la posibilidad para el niño de acceder a un lenguaje que no sea comprensible únicamente por la madre; lo cual le permitirá no seguir dependiendo exclusivamente de ella”, es decir, que significa la privación impuesta al bebé de lo que constituye para él el canibalismo respecto a su madre, al prohibir el consumo de leche, que sería veneno mortífero para su cuerpo.  En la castración oral implica que la madre es capaz de comunicarse con su hijo de otra forma, utilizando palabras y gestos que son parte de un lenguaje común entre ellos. Para el niño esta es la separación de una parte del él mismo que se hallaba en el cuerpo de la madre. En el niño existe un destete fallido, cuando él al tener la ilusión de una relación auto erótica que se da entre su boca y sus manos, al no contar con el pecho materno, y ser alimentado con el biberón, el niño se ve sometido a la ausencia de aquella sensación erótica que acompaña a su canibalismo imaginario, es por eso, que el destete puede ser un acontecimiento euforizante para el bebé y para la madre, lo que sería un vinculo entre ambos.

 El fruto de la castración anal priva del placer manipulatorio compartido con la madre, ya no tiene necesidad de la ayudad del adulto para vestirse, lavarse, etc., el deseo sufre por la privación del retorno a intimidades compartidas con la madre, la privación total de la asistencia por parte de la madre es el comienzo de la autonomía  del niño,  de este modo, la prohibición tiene como significado de hacer  a otro lo que no le gustaría que otro le hiciera,  cuando la castración anal  es reconocida como tal, es solo cuando al niño se le reconoce como sujeto. Al mencionar que el niño, a través de su excremento, él tiene la posibilidad de rechazar a su madre, que es incorporada con la forma de un objeto parcial oral que, después de la deglución que lo ha hecho desaparecer, ahora por placer, se descorporiza.  Entonces, el estreñimiento es un signo de inhibición de la relación motriz con el mundo exterior, ya que el niño no ha sido iniciado por la madre en esta relación.

La manera de actuar en el niño es el imitar lo que ve en el adulto para después identificarse con los seres que lo rodean, por ejemplo en el caso de un hijo único, el relacionarse con otros niños, le resulta beneficioso para una sana entrada  en el Edipo, al darse la identificación con los hermanos mayores, el fruto de esta castración  es su adaptación a todas las situaciones, después de que ya fueron  castradas, en la etapa del destete, de la autonomía del cuerpo. Dolto menciona que si resumiera los frutos de la castración expresaría” que son la suerte reservada a aquellas pulsiones que no pueden satisfacerse directamente en la satisfacción del contacto corporal, o en la satisfacción del cuerpo con objetos eróticos incestuosos“, estas pulsiones siguen siendo prohibidas, sin embargo, el resultado de una buena castración del niño sería que a los tres años, él se sintiera orgulloso de su apellido, de su sexo, de sentirse parte de un grupo familiar.

La sublimación de las pulsiones genitales cumplida después de la castración edipica recibida entre los seis y nueve años, va a desarrollarse durante la fase de latencia, sobre los objetos extrafamiliares, para las relaciones sociales de intercambios según la ley, y ese esfuerzo que hará el niño para darse paso a la adolescencia, en donde se reorganizan todos los conflictos de las castraciones mal logradas.

La palabra castración significa la mutilación de las glándulas sexuales, o un ataque físico que deja irremisiblemente estéril a un individuo, una castración puede conducir a la sublimación, pero puede desembocar en una perversión.  En el psicoanálisis, la palabra castración menciona el proceso que se cumple en le ser humano cuando otro ser le significa el cumplimiento de su deseo, con la forma que él querría darle, aunque este regido por la Ley.  El sujeto puede caer en el engaño del placer que ha descubierto, ya sea, en un objeto de fijación que aporta un placer intenso y repetitivo, en donde, el narcisismo quedará entrampado, ya que la búsqueda de su deseo esta detenida en el cuerpo.  La castración es generadora de una forma de ser nueva frente a un deseo que se torna imposible de satisfacer, pero son tan necesarias para el desarrollo de toda individuación del niño en relación con su madre como para el desarrollo del lenguaje.

El placer que encuentra el niño como un descubrimiento por parte del cuerpo, por lo que “el goce pasa a ser, simbólicamente, fruto de un encuentro a la vez imaginario y real, en el tiempo y en el espacio, asociado al cuerpo del niño en sus sensaciones parciales, pero también al cuerpo en su totalidad, gracias a la presencia sutil y expresiva de la madre: presencia cuyas modalidades de percepción permanecen en la memoria, sin eliminarse” . Es decir, es una modificación con valor simbólico, que es nueva todos los días, de la presencia materna. En cambio, si el objeto desaparece para siempre, la castración no es ni la valorización del deseo, ni portadora de vida, ni apertura a la comunicación interhumana, a lo que deviene un agotamiento del deseo, la mutilación de la imagen del cuerpo que se había desarrollado en la relación lactante-madre.
El niño que alcanzado la castración anal es ya capaz, a través de un esquema corporal de utilizar pulsiones motrices sublimadas en la soltura del cuerpo, en este momento ya no existe el temor de identificarse con él mismo, tal como lo era de pequeño.

La castración umbilical origina el esquema corporal en los límites de la envoltura constituida por la piel, separada de la placenta y de las envolturas contenidas por el útero. Al nacer el niño, vienen modificaciones fisiológicas que operan en el cuerpo del niño, por un grito sonoro, en donde manifiesta el cambio sufrido, se enfrenta a nuevas percepciones, conocidas como trauma del nacimiento. Es el lenguaje el que simboliza la castración del nacimiento, ya que el elemento más destacado será el auditivo, por su repetición, el nombre tendrá un significante en el mundo de sus padres, Dolto señala que “es el lenguaje el que simboliza la castración del nacimiento que llamamos castración umbilical” .  Esto significa la importancia que tiene el lenguaje para el bebé, ya que empieza adquirir significantes las palabras de sus padres. La importancia de la simbolización del ser femenino o masculino que se da al ingresar al periodo oral, por ejemplo los que han sido heridos en su vida simbólica presentan  precoses trastornos relacionados con los agujeros que han abierto a intercambios substanciales con el mundo exterior en el momento de nacer.

La castración oral significa la privación impuesta al bebé de lo que significa para él canibalismo respecto de su madre, lo que significa el destete y el impedir el consumo de aquel veneno para su cuerpo. Esta castración que se da en el destete, culmina en el deseo y en la posibilidad de hablar, y de descubrir nuevos medios de comunicación, con objetos   que son la transferencia del pecho, produciendo un placer mayor, esta implica que la madre acepta la ruptura del cuerpo a cuerpo del niño, lo que significa que la madre tiene la posibilidad de comunicarse con el niño de otra forma, es decir, la utilización del lenguaje. Cuando se presenta un destete fallido, el niño sigue ilusionándose con una relación con la madre mediante la instauración de una relación auto erótica entre su boca y sus manos, por lo que Dolto explica que”el niño llena el agujero abierto que crea la ausencia del pecho en su boca, poniendo en él su pulgar. Alcanza con ello un placer desprovisto de alimento, que es también placer“ .  El efecto de la castración oral es la introducción del niño a una nueva relación con el otro. El niño que se alimenta con biberón, se ve sometido a la ausencia de aquella erótica olfativa que acompañaba a su canibalismo imaginario.

Existen dos acepciones del término castración anal, la primera se designa como un segundo destete, sinónimo de la separación entre el niño y su madre, la otra es la prohibición significada al niño de todo actuar dañoso, de poder hacer lo que al otro no le gustaría que le hiciera. Sólo es posible hablar de castración cuando el niño es reconocido como sujeto. La castración anal es la prohibición de dañar su propio cuerpo, a través de sus excrementos le niño rechaza a la madre imaginaria incorporada con la forma de un objeto parcial oral, que después de la deglución que lo ha hecho desaparecer, que después del recorrido por el tubo digestivo, se presenta en el trasero del niño, ya que él, ha comido de mamá por un placer ligado al canibalismo imaginario. La castración anal orienta al niño a dominar su motricidad, por lo que el niño se vuelve continente cuando logra el dominio motor de si mismo.

El niño retorna por falta de castración anal simbólica a la comunicación liminal inicial que tenía con la madre interior, es decir, que juega a retener, por estreñimiento, o a exteriorizar las heces, en forma de diarrea. El estreñimiento puede ser un signo de inhibición de la relación motriz con el mundo exterior, ya que se encuentra en mala relación con la madre en lo que atañe a la función excremencial. La diarrea es la manera de rechazar un peligro materno imaginariamente incorporado, significa que desde el punto de vista del niño, si expulsa mucho, la madre oral va a volver a dárselo por arriba. La castración anal sólo se puede dar si los padres son respetuosos del niño, de este modo, la forma de otorgar la confianza a la inteligencia y a la vida del niño, dependerá mucho su crecimiento. Es por eso, que sólo a los niños que se les exigió mucho, presentan un retraso en relación con el esquema corporal en la imagen del cuerpo. En esta etapa el niño se vuelve civilizado para hacer sus necesidades, y continente durante el sueño, es necesario recordar que sus excrementos son de interés para los padres y médicos para determinar su buen funcionamiento digestivo.

El significado que tiene entrar al estadio anal para el niño es el tener control sobre su cuerpo, se supone el advenimiento del deseo y del placer de esos descubrimientos motores voluntarios, el infante al dar sus primeros pasos le permite caminar hacía algún lugar de su interés, por lo que Dolto menciona “el desplazamiento de objetos exteriores y su propio desplazamiento autónomo por el espacio, es para el niño una metáfora de lenguaje” . El niño descubre cosas que hasta ese momento eran impuestas por su madre, ahora el niño puede utilizar palabras para especificar sus hallazgos, ya que tiene la necesidad de vocabulario para nombrar a su cuerpo. La castración anal se entiende el hacer de la prohibición un placer erótico, es donde se le debe enseñar al niño la diferencia entre lo que es su posición, de lo que es libre, y de lo que es de otro.

 

Para un niño al que le falta la presencia de su madre, el  poder verse en el espejo trae consigo el contemplarse a sí  mismo, es por eso que  existen ciertos niños que pueden caer en el autismo, por el sólo hecho de contemplarse en el espejo, que sería una trampa ilusoria de relación con otro niño, esa imagen en donde ellos mismos se ven, lo que les aporta es una dureza y el frío de un cristal, como a “Narciso, no encuentran a nadie; una imagen, solamente” , es un momento de invalidación del sentimiento de existir. En el estadio del espejo puede ser simbólico para el niño, ya que a partir de imágenes el niño suele suplir la ausencia del otro, para su supervivencia. Es por eso, que al faltar este otro por un tiempo largo, hay una regresión, que es sólo percibida en una exagerada somnolencia del bebé. En esta parte, la imagen del cuerpo se ha elaborado como una red de seguridad con la madre fundada en el lenguaje, dicha red personaliza las experiencias del niño, pero no individualiza al pequeño, en esta constitución de la imagen del cuerpo, las pulsiones escópicas ocupan un lugar muy modesto, incluso ausente para la organización del narcisismo primario. El espejo aporta esta experiencia, el reflejo de alguien desconocido, este bebé puede ver su propia imagen como algo extraña para él.

La experiencia del espejo le da al niño la posibilidad de captar su imagen del cuerpo, así, el niño se observa como si fuera otro, al que no nunca encuentra. Esta situación implica una trampa que constituye una fascinación mortífera para la propia imagen del cuerpo inconsciente, por el hecho de tornarse la imagen escópica un sustituto consciente de la imagen del cuerpo, provocando el desconocimiento de esa verdadera relación con el otro. Al observarse por primera vez, el bebé experimenta una sorpresa, ya que esa imagen que ve, es totalmente diferente, por lo que no se reconoce, es por eso, que las cosas ya no serán iguales, ya que el niño puede confundirse con una imagen fantasmática de él mismo, por lo que no puede jugar a ser el otro que falta a su deseo.

Después de la experiencia del espejo es cuando la imagen del cuerpo del bebé da forma a su propio esquema corporal, según el lenguaje que constituye la imagen del cuerpo para el individuo, es donde se da el momento de la aparición clínica de la identificación primaria, que es el origen del narcisismo.

Es cuando el niño sufre de castración primaria, al descubrir la diferencia de sexos entre los niños y las niñas, esta llega después de la integración mental consciente sobre las leyes éticas y anales, que constituyen al narcisismo del niño. Es por eso, que sólo después de la experiencia del espejo, el niño presenta sentimientos de vergüenza que lo lleva al pudor, al evitar presentarse desnudos ante los demás, por lo que, los disfraces, las mascaras  son formas de esconder sus sentimientos de vergüenza, cuando esta experiencia queda integrada, las representaciones de personas se modifican, al representar su pertenencia a su sexo para el niño  no es muy satisfactorio, pues a través de sus dibujos reflejan el modo de educación oral y anal que recibieron, por lo que Dolto, señala  que “después del estadio del espejo los dibujos enfatizan, mucho más que las imágenes inconscientes del cuerpo, las representaciones de los artificios vestimentarios  y los objetos parciales, accesorios asociados a sus personajes y destinados a valorizarlos” , es por eso que los niños se ven proyectados en sus personajes favoritos, ya que le atribuyen valores de poder.

Es la etapa en donde el descubrimiento de la diferencia sexual es latente entre los niños, y las niñas, cuando han pasado por el estadio del espejo, y han observado las regiones corporales homologas a las suyas en el prójimo; de esta forma, se presenta la visión del trasero de otro niño, quien le aporta la revelación de las formas de sus nalgas, por lo que sólo conocen el lado anterior del propio cuerpo. Al comenzar a interrogarse sobre el cuerpo, al darse cuenta de las diferencias que hay, el interés que surge por los pechos y el pene, es cuando se plantean la cuestión de la diferenciación sexual. Es donde se presenta un choque cuando el niño se da cuenta de lo diferente que en relación con la niña; es importante las palabras que expresan la conformidad del sexo con los futuros hombres y mujeres, que les permitirá un sano porvenir para su genitalidad.

La manera de hacer preguntas sobre lo que es prohibido, los adultos que no están preparados para el tema, pues se sienten cuestionados, al mismo tiempo que molestos, ya que sus hijos presentan un placer que ellos creían sólo para los adultos, es cuando se cuestionan las emociones que están ligadas a un sexo, para el adulto es casi impensable imaginarse que en su hijo tenga un orgasmo sexual.  Para Anna Freud, “las actitudes emocionales de los niños son el resultado de una vida sexual infantil temprana que se desenvuelve en forma paralela a los primeros estadios del desarrollo de los instintos agresivos” , es por eso, que a “medida que el niño crece, una parte cada vez mayor, y cada vez más importante de sus necesidades instintivas se dirigen hacía afuera y exige que la satisfagan los progenitores” . Cuando el niño sabe la diferenciación de su sexo, la imagen de su cuerpo cambia para él, ya que esta imagen no es inconsciente, sino, que es consciente en la realidad con el cuerpo de lo que en un futuro será hombre o mujer.

A partir de la entrada al Edipo en el niño se desarrolla una visión de si en el mundo donde su vida imaginaria está dominada por su relación con los dos progenitores; Edipo puede ser sanamente conflictivo, o patológicamente conflictivo, a causa de la elección de pertenecer a un sexo.  El niño cuando esta en el periodo edipico, la vida y la muerte son la cuestión  más importante, y renunciará a sus juegos agresivos penianos, gracias a la prohibición del incesto, ya que el varón tiene la iniciativa sexual, y es cuando decide casarse con su madre, la niña al entrar en el Edipo, quiere casarse con su madre, pues tiene la idea que los hijos son producidos por medio de la digestión, y como resultado la niña tendrá lo que la madre ha recibido de su padre: hijos.

La imagen que tiene el niño está en juego al entrar en el Edipo, ya que las pulsiones genitales activas se arraigan en lo uretral, se presenta la sensibilización del chico a la homosexualidad (pasiva), por identificación a la madre a veces depresiva, quien la protectora de los niños ante el padre, o la homosexualidad (activa), estructurada en la relación con el padre, en cuyo ejemplo lo incita a ser hombre. Por lo que así, se hacen los hombres con comportamiento paranoico, son adultos que nunca tuvieron una castración de su padre.

La entrada al periodo edipico en la niña se presenta como una forma de seducción hacía el padre, tratando de transgredir la prohibición del incesto, por lo que la niña va a desarrollar cualidades femeninas que servirán para el éxito social, lo que tratará de atraer la atención de su padre. Las niñas al descubrir que su poder de seducción radica en la aceptación de no tener pene, por lo que el padre se lo puede proporcionar, ofreciéndole al mismo tiempo placer. Dolto indica que “el narcisismo de las niñas respecto de la feminidad que tienen que mostrar se vive mucho más en superficie que el de los varones, cuya vivencia del Edipo es mucho más profunda, tanto en las emociones que experimentan respecto de su madre como en la rivalidad que sienten respecto a su padre, al que aman “ , esta prohibición de incesto en la niña despierta sublimaciones de las pulsiones pregenitales, mientras que en el varón es reforzado por las pulsiones epistemofílicas.

 

Durante la gestación la madre, quien se ve afectada por una situación que le provoca un choque emocional, ya sea una perdida física o emocional de un ser querido, le produce un aparente olvido de su embarazo por algunos días, de este suceso al  que solamente  ella recuerda, es posible que se encuentren unas marcas en reacciones paranoicas del niño. Se presenta la sustentación de este vínculo inconsciente de deseo entre el feto y la genitora. Ese aparente olvido, es un traumatismo psíquico que ha sacudido hasta el sentido de su vida.

Algo semejante ocurre en los niños cuando al dar a luz se presenta en la madre una hemorragia, este evento representa un peligro para los niños, pues es una ruptura del vínculo con la madre  se experimenta con posterioridad, esos niños viven como si hubiesen muerto al nacer, por lo que Dolto indica que “la cohesión sujeto-imagen del cuerpo-esquema corporal no ha podido constituirse, porque, para ellos, ir hacía la vida era correr el riesgo de morir” , otro suceso parecido sería la muerte de la madre durante el parto,  quien tras  mantener algún tiempo de intimidad con su bebé, esto puede tener el efecto de vedar   al niño en su estructuración en un narcisismo primordial.

Estos eventos en el niño son una primera ruptura del vinculo humanizado, si le añadimos que durante el duelo familiar se culpabiliza al niño de haber matado a su madre, las amargas palabras que  rodean al niño, se presentan dos niveles de  heridas;  la primera sería  una herida en la relación del sujeto con su propio cuerpo, debido a que la imagen del cuerpo es amputada  de una zona erógena que se ha marchado con la madre, es decir, el olfato; la segunda es  la que es  provocada por la pérdida  de la relación ínter psíquica,  en esta herida el niño tal vez  no la pueda superar.

La importancia que constituye la palabra para restablecer de manera simbólica, la cohesión interna del niño. En el transcurso del destete se pueden producir traumas, ya que la madre se enfoca a la educación esfinteriana severa, sin permitir la mediación del desplazamiento del placer excremental sobre el placer que tiene el niño al manipular los objetos desconocidos. Al existir un destete cumplido por abandono o por la muerte de la madre, puede ser que en el niño manifieste una regresión de su comportamiento, gracias a la remanencia de fantasmas anteriores al trauma, es decir que el fantasma o la memoria de su cuerpo es “llevado en los brazos de la madre desaparecida se manifiesta como una demanda, como una tentativa de comunicación de boca a pecho, no enlazadas a una imagen inconsciente cohesiva” . Entonces, existe una entrada a un mutismo psicógeno sin daño de la audición, sin embargo puede tratarse de la aparente perdida del reconocimiento de las voces familiares del entorno del niño.

Por eso el autismo va apuntando hacía las fobias, dificultando al deseo de toda tendencia de objetos, sin poder llegar realmente a la obtención de dichos objetos, provocando una situación aterradora, al no poseer lo deseado, es decir, que la fobia se vuelve perseguidora, provocando en el niños estados psicóticos graves. Dicho objeto constituye un fetiche arcaico de su relación del niño con la madre,  es cuando los niños al no tener su objeto transicional se sienten angustiados, es ahí cuando la madre tiene un poder importante para ayudar a superar la perdida de su objeto transicional; por lo que Dolto menciona que “lo grave es cuando los niños no tienen más que este objeto perdurado de su pasado, y ninguna otra cosa, ninguna relación por la cual tomar el relevo de su relación con su madre” , es cuando el niño corre peligro al entrar en un  autismo, sin que nadie se percate.




Capitulo IV – Herramientas de análisis

El inicio del dibujo se encuentra en la actividad motora ya que los primeros dibujos son resultado de la reproducción de los movimientos de la mano sobre el papel. El dibujo es una manera de imitar la realidad y es esta realidad la primordial característica del dibujo infantil, pues es su mayor intento de imitarla, de reproducirla.

La actividad del dibujo implica “todos los aspectos y capacidades del individuo, tiene un componente motor importante y puede considerarse como una ocasión excelente para el desarrollo del control muscular”

La parte afectiva queda también plasmada en el dibujo, pues el niño representa todo lo que le interesa, preocupa o desea. Refleja en él sus intereses a la vez que sus conflictos. Es por ello que muchos psicólogos lo han estudiado y han desarrollado pruebas que lo incluyen como medio de conocer la situación emocional del infante y su desarrollo motor.

Una gran aportación sobre el dibujo la hizo Luquet, quien clasificó las etapas del dibujo infantil y determinó que su más importante característica es su realismo, principalmente por los temas que trata y por que sus resultados son formas de vida más que formas bellas.

La primera etapa es la de realismo fortuito, etapa en la que el dibujo es mas bien una prolongación de la actividad motora que es plasmada sobre el papel. Los primeros intentos de dibujo los conforman los garabatos, líneas que reproducen los movimientos motores del niño, trazos rectos o curvos, que se repiten varias veces.

El ruido y el movimiento son representados en formas circulares. Los niños dibujan no sólo lo visual de aquello que intentan representar, sino también el movimiento, sonido o alguna característica que les llame la atención.

Estos garabatos son al inicio desorganizado y sin control, pero poco a poco se van organizando. Existen varios tipos de garabateo como los barridos, cadenas, ángulos, cruces, entrecruzados, formas irregulares, curvas, líneas errantes, onduladas, lazos, círculos, óvalos, formas oblongas e irregulares curvilíneas . El garabateo es el cimiento de los dibujos figurativos.

Lo anterior se comprueba cuando los niños comienzan a encontrar similitudes entre sus dibujos y la realidad e intentan inclusive plasmar mediante sus dibujos la realidad, aunque no siempre lo logren.

Al principio cuando se le pregunta qué ha dibujado puede no responder o decir simplemente que es un dibujo, pero más adelante puede encontrar un parecido entre su dibujo y algún objeto, así es que dice que es tal objeto.

Pero el parecido es casual o fortuito, no fue buscado ese resultado, sino que se dibujó primero y después el niño le encontró un significado, en ocasiones intenta mejorar lo que ha hecho.

De igual forma el garabato puede cambiar varias veces lo que representa, pues el niño primero dice que es algún objeto o animal y mas tarde puede decir que es cualquier otra cosa cuando ya está terminado y se le pregunta qué es o conforme lo va elaborando.

La etapa siguiente del dibujo es el realismo frustrado en la que el pequeño tiene la intención de representar algún objeto determinado y fracasa, ya sea por falta de control motor que no haya podido detener la prolongación de una línea y le sale mal.

Luquet menciona como obstáculo su carácter limitado y discontinuo de atención, pues”no reproduce todos los detalles del objeto que intenta representar no porque los ignore, sino porque no se fija en ellos en ese momento y puede añadirlos si se le señala que faltan” También señala que es posible que sólo representen lo que les parece más importante o que pueden incrementar el tamaño de lo que les interesa.

Para Luquet el rasgo más importante de esta etapa es la “incapacidad sintética”, referida a las proporciones, disposición de los elementos o la orientación de los mismos. Pues en sus dibujos los niños pueden juntar elementos que han de estar separados o viceversa.

Un ejemplo de este tipo de dibujos es cuando el dibujo muestra a un jinete que va encima de un caballo, pero parece que está flotando o un tejado de una casa que aparece hacia adentro.

La tercera etapa es el realismo intelectual que es alcanzado una vez que ha sido superada la incapacidad sintética. Es entonces cuando el niño puede dibujar con mayor realismo del tipo intelectual, es decir, el dibujo tiene que reproducir todos los detalles del objeto representado, principalmente los que considera los más importantes. El niño dibuja lo que sabe del modelo según su experiencia, sus valoraciones o intereses y estos se reflejan en su dibujo.

Esta forma de representar la consigue hacer de varias maneras. Una de ellas es separando los detalles que en la realidad se confunden, para destacar su importancia, ejemplo: dibujo de cabellos individuales y separados. Incluye en este apartado representaciones que pueden considerarse como incapacidad sintética y da como ejemplo el tren que está separado de las vías.

Otra forma de representar es mediante “transparencias” donde el niño dibuja todo aquello que está oculto haciendo que lo que lo tapa sea transparente. Ejemplo frecuente de esto es el dibujo de casas en las que se ve el interior, la cabeza que se ve a través de un sombrero transparente o ropa que deja ver el cuerpo.

El “abatimiento” es otro procedimiento utilizado que consiste en una mezcla de enfoques o puntos de vista de perspectivas. Un ejemplo es el dibujo que muestra a un hombre de frente, con la nariz y los pies de perfil. Esto no es indicativo de falta de síntesis sino de exceso, pues el niño quiere mantener todos los puntos de vista posibles.

La última etapa es la de realismo visual que se desarrolla a partir de los ocho o nueve años, cuando el infante empieza a intentar representar la realidad tal y como la ve utilizando la perspectiva y basado en un modelo. Va eliminando los procedimientos que anteriormente usaba en el realismo intelectual. Trata de aproximarse aún más a la percepción visual.

Es posible que varios rasgos aparezcan simultáneamente según la complejidad del dibujo, además la evolución del dibujo no es lineal, presenta avances y retrocesos debidos en ocasiones a la dificultad de la tarea.

 

Gracias al juego el niño desarrolla su autonomía, la capacidad de competir y obtiene con él un mayor equilibrio entre la independencia y la dependencia. De igual forma ayuda al desarrollo del lenguaje e incrementa la habilidad del infante para resolver problemas además de compartir experiencias con sus compañeros.

El juego es un medio en el que el niño inicia la socialización. Diversos autores han escrito sobre el tema aunque desde distintas perspectivas y destacando aspectos según su particular interés teórico.

Para Piaget las actividades motoras y perceptivas del período sensorio motor constituyen los primeros intentos de juego del lactante. Esto se puede observar en actividades como quedarse viendo fijamente a sus manos, meterse objetos a la boca y otras actividades recurrentes.

Cerca del fin del periodo sensorio motor, “la mayor parte del juego del niño es exploratorio o de búsqueda; mientras que el juego preoperacional del niño es de ficción o simbolismos” . En resumen para Jean Piaget el juego es una actividad cognoscitiva del niño.

Este autor hace una división de estadios del juego en su teoría del desarrollo infantil. El primer tipo de juego es el de práctica, que abarca los primeros dos años de vida y se caracteriza por la repetición de acciones para obtener lo que llama “placer funcional”.

Forman parte de este tipo de juegos los que hacen los niños después de los dos años contando mentirillas, cuando persiguen y juegan a las luchas de forma enérgica, a los últimos también se les llama “juegos pesados”. Sólo entran en esta categoría del juego aquellos que no involucran símbolos ni reglas.

El siguiente tipo es el juego simbólico en el que emplean diversos símbolos para crear un mundo de simulación, mentirillas y fantasía. Piaget señala que en el juego de fingimiento se involucra la identificación de un objeto con otro. “Describe como su hija de dos años, Jacqueline, simulaba que una piedra era un perro; un pan era un león; que un cepillo que sostenía sobre su cabeza era una sombrilla, etcétera”

A los tres años de edad los pequeños comienzan a usar el propio cuerpo para identificarse con personas, animales u objetos. A medida que va progresando, el infante va creando secuencias mas elaboradas en el “juego socio dramático” y pueden ser totalmente imaginarias sin estar referidas a personas u objetos y también involucran varios jugadores.

Frecuentemente juegan imitando las actividades de adultos (profesiones como doctor, maestro o familias) y las llevan a cabo siguiendo un guión establecido que determina la acción a realizar en el juego como podría ser ir de compras al mercado.

El juego donde se emplea el lenguaje también es parete de este tipo de juego, crean “enredijos” y diversos juegos con afirmaciones capciosas como “Un sin piernas, lejos de ellos, los pateo”

La fase final es el juego con normas que aparece entre los 6 y los 7 años. Pueden ser juegos inventados por ellos mismos o los conocidos como el fútbol, pero con la característica principal de que constan de reglas. De los 5 a los 10 años son dictadas por una autoridad mayor por lo que no son modificables, y después de esta edad comprenden que las normas son elaboradas para el beneficio de todos y que se pueden modificar por acuerdo grupal.

Jean Piaget veía la conducta de juego como la que muestra una inclinación hacia la asimilación y la acomodación, donde la realidad se moldea para que pueda ser comprendida en el pensamiento del niño. La imitación ocurre cuando la acomodación predomina sobre la asimilación según su teoría, pero es incapaz de explicar satisfactoriamente el carácter creativo del juego.

Sigmund Freud veía el juego como el medio por el cual los niños compensan las ansiedades y frustraciones que encuentran en la vida. Su deseo de dominio se manifiesta a través de esta actividad ya que con la imitación de los padres pueden hacer aquello que tienen prohibido por estos, como es el caso de acostarse tarde.

Pero es mediante el juego que pueden actuarse en un medio seguro y libre de tensión y angustia. Es por esta concepción sobre el juego que se le puede considerar como catártico, pues es un vehículo para liberar tensiones, es así como lo concibieron en la terapia de juego, donde se alienta a los niños a expresar sus impulsos sexuales o agresivos a través del juego como medio terapéutico.

Para Melanie Klein el juego infantil hace las veces de metáfora, pues el pequeño es incapaz de hacer asociaciones libres por la angustia. Así es que “en su juego representan simbólicamente fantasmas, deseos y experiencias. Emplean para ello el lenguaje arcaico de los sueños” .

Por esta razón creó la técnica psicoanalítica del juego haciendo énfasis en que no es una satisfacción de las pulsiones ni se reduce a la observación analítica. El juego se ha de escuchar como se escucha un sueño y para lograr una interpretación se deben considerar varios aspectos como: Retener los más mínimos detalles del juego, entonces aparecerán los encadenamientos. Hay que tomar en cuenta el material que los niños ofrecen en la sesión: juguete, dramatización, recorte o dibujo, “la manera como juegan; la razón por la cual pasan de un juego al otro; los medios que eligen para sus representaciones”

Con todo el material reunido lo que en un inicio parecía confuso e ilógico, cobra un sentido lógico y de una completa significación. La interpretación dará lugar a un nuevo juego que a la vez será interpretado y así inicia un ciclo que terminará con la disminución de la angustia y la cura se concibe como la organización del principio del placer, con la constitución del yo.

A pesar de los distintos ángulos desde los que consideran estos autores al juego, la mayor parte del juego inicial del niño pequeño se realiza de modo solitario. Este juego solitario tiene orientación hacia algún objetivo específico como construir figuras con cubos, armar rompecabezas, imitar algún papel, etcétera.

Con este tipo de juego el niño incrementa su capacidad de establecer su identidad de roles y satisface el deseo de pasar algún tiempo dedicado sólo a él. El juego social inicia sólo cuando el infante es capaz de reconocer los objetos como algo independiente de sí mismo.

Al inicio tratan a sus semejantes como obstáculos entre ellos y el juguete de tal manera que la mayor parte del tiempo del juego lo utilizan para luchar por la posesión de algún objeto o juguete.

 

Tanto los lactantes como los preescolares parecen ser atraídos por los juguetes que estén al alcance de sus logros cognoscitivos a la vez que les parezcan un reto por su complejidad.

Son juguetes solicitados por los pequeños los que se pueden manejar fácilmente y que hacen ruido. Los que suelen olvidar más fácilmente son los que están fuera de su habilidad cognoscitiva o muy por debajo.

Ningún juguete por llamativo o novedoso puede captar su atención por mucho tiempo, ya que su mayor entretenimiento consiste en la exploración del ambiente que le rodea.

 

“La psicoterapia se da a la superposición de dos zonas de juego: la del paciente y la del terapeuta.  Esta relacionada con dos personas que juegan juntas.  El corolario de ello es que cuando el juego no es posible, la labor del terapeuta se orienta a llevar al paciente, de un estado en que no puede jugar a uno en que le es posible hacerlo.”

El juego obedece a fenómenos transicionales, es decir va de las etapas de desarrollo del niño hasta la experiencia cultural por mediación de la palabra.  El juego tiene un lugar en el tiempo y en el espacio.  Jugar es hacer.  Sucede en un espacio potencial entre el bebe y l madre.  Varía de acuerdo a lo siguientes factores: al mundo interior y a la realidad exterior.  El juego es universal y corresponde a un índice de salud: facilita el crecimiento y por tanto conduce a las relaciones de grupo; puede ser una forma de comunicación en psicoterapia; implica una interacción del sujeto con su comunidad.

Existe una secuencia de relaciones vinculadas con el proceso de desarrollo del niño.  Primero, el niño y el objeto se encuentran fusionados.  La visión del niño es subjetiva y la madre se orienta a hacer real lo que el niño esta disuelto a encontrar.  Segundo, el objeto es repudiado, reaceptado y percibido en forma objetiva.  Este proceso depende de que exista una madre dispuesta a participar y a devolver lo que se ofrece.  Esta ultima noción implica que la madre acepte este “ir y venir”, esta alternancia con la dinámica del juego.  La confianza que se origina de esta relación provoca que el niño empiece a gozar de experiencias basadas en un “matrimonio” de la omnipotencia de los procesos intrapsiquicos con su dominio de lo real.  La confianza en la madre constituye un campo de juegos intermedio, en el que se origina la idea de lo mágico derivado de la experimentación que el niño vive de la omnipotencia.  Tercero, consiste en encontrarse solo en presencia de alguien.  Y cuarto, el niño se prepara para que permita una superposición de dos zonas de juego y pueda disfrutar de ella.  Primero es la madre quien juega con el bebe y segundo es el bebe quien debe aceptar o rechazar la introducción de ideas que le son propias.

Debemos comprender algunos aspectos relevantes en torno al juego con los niños.  Para entender mejor esta idea del juego debemos pensar en la preocupación que es característica de los momentos de juego de un niño pequeño. 

El contenido no importa sino el estado de casi alejamiento similar a la concentración de los adultos o niños mayores.  El niño que juega vive en una región donde no se admiten intrusiones y donde no es posible que pueda abandonar con facilidad.  Aunque esa realidad se encuentra fuera del individuo no esta en el mundo exterior, tampoco es una realidad psíquica interna.  En el juego el niño reúne objeto o fenómenos de la realidad externa y los usa y manipula al servicio de sus propios sueños, al hacer esto, manipula fenómenos exteriores al servicio de los sueños y le adjudica a algunos de ellos significación y sentimientos oníricos.  Además, en el proceso de juego encontramos que en el niño hay un desarrollo que va de los fenómenos transicionales al juego compartido, es decir, de él, a las experiencias culturales. 

El juego implica confianza y pertenece al espacio potencial que existe entre el bebe y la madre o la figura materna.  El juego involucra el cuerpo porque les por medio de este que se da la manipulación de objetos y porque algunos tipos de ejercicios corporales se vinculan a la excitación corporal.   

Fundamentalmente debemos considerar la naturaleza del juego como satisfactoria.  El juego es placentero porque contiene la inferencia de que el despertar de los instintos no es excesivo y que cuando va mas allá de cierto punto termina en la culminación; o en una culminación frustrada y un sentimiento de confusión mental o incomodidad física; en una culminación alternativa como la de la sociedad o de los padres, por ejemplo.  El punto de saturación del juego corresponde a la capacidad para contener experiencias, el juego es por definición excitante y precario.  Resulta de la interacción entre la subjetividad casi alucinatoria del niño y la realidad verdadera o compartida.

 

En el juego el niño puede crear su personalidad, y el individuo descubre su persona solo cuando se vuelve creador.   El individuo en esta creación de su persona busca generar un clima de relajamiento.  El niño crea este clima por medio del juego así como el adulto lo puede hacer por medio de sus pasatiempos o cuando esta en psicoterapia.  Los aspectos que hacen posible el relajamiento en términos de libre asociación es la capacidad de generar relaciones múltiples e indiscriminadas.  En el relajamiento surge la confianza basada de la experiencia; de la afectividad creadora, física y mental, manifestada por medio del juego; la suma de las experiencias para formar la base de un sentimiento de la persona.    El niño, así como el individuo, por medio del juego afirma su “Yo Soy”, estoy vivo, soy yo mismo.  

 

Producto del establecimiento entre las etapas de la infancia del sí mismo corporal del niño y las imágenes de los padres, surge la identidad naciente mediada por la adquisición de las connotaciones culturales.  De la misma forma sucede en la etapa de la temprana juventud en la que se ponen de manifiesto un gran número de papeles sociales y se vuelven accesibles de forma imperativa.

Los niños repiten el acto de caminar por puro placer del funcionamiento y por la necesidad de dominar y perfeccionar esta función iniciada que lo sitúa en una nueva posición dentro de su sociedad sea cual sea su espacio y tiempo.  Esto genera en el niño una auto estimación que puede llegar a convertirse en la convicción de que uno esta aprendiendo pasos eficaces hacia un futuro definido por la realidad social.    Es importante resaltar que el niño logra una estima adecuada solo cuando es reconocido de por sus logros reales que tienen significado en la cultura y la sociedad especifica donde se desenvuelve.  El mundo del niño es culturalmente coherente siempre y cuando logre adaptarse a este. 

Erikson nos dice que parte del origen de la neurosis contemporáneas, surgen como producto de la represión de deseos incontentes del niño y sus esfuerzos frustrados por adaptarse al presente heterogéneo con los conceptos de un pasado más homogéneo.  Es en esta falta de coordinación cuando se sugiere el juego como mediador del mundo interno “pequeño” y la enorme realidad que le separa. 




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